Sobre el arte urbano en derribo
La sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla acoge 'Esto no es graffiti', una muestra de la obra efímera de 13 grandes nombres de esta disciplina
Varias son las razones por las que Esto no es graffiti es una exposición interesante, vibrante y única. Sobre todo, única, porque muchas de las piezas que componen la muestra que alberga el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla desaparecerán -literalmente- con el cierre el próximo día 31 de este proyecto en el que participan 13 de los grandes nombres internacionales del arte urbano y el grafiti.
Vamos por partes. La sede del Cicus, un edificio de extraordinaria belleza enclavado en la calle Madre de Dios, se encuentra en obras para adaptar los espacios de sus dos plantas superiores a los talleres y laboratorios de distintas disciplinas artísticas que en el futuro serán impulsados desde este brazo cultural de la Hispalense que dirige Concha Fernández. Pero antes de convertir las diferentes plantas del inmueble en aseadas estancias, el equipo del Cicus en colaboración con la galería Delimbo, dirigida por Laura Calvarro (Huelva, 1982) y Seleka Muñoz (Sevilla, 1982), ha puesto a disposición el edificio a artistas de orígenes y discursos estéticos diversos -entre ellos, Suso33 (Madrid, 1973), uno de los precursores del grafiti y el livepainting en España- para crear una serie de obras que hablan de la evolución de lo que se ha venido en llamar arte urbano.
Creadas expresamente para la muestra, y la mayoría de ellas realizadas in situ en el edificio en las últimas horas previas a la inauguración que tuvo lugar ayer, Esto no es graffiti está integrada por 26 pinturas y murales y siete esculturas cuyo proceso creativo puede contemplarse en los 20 vídeos que completan la muestra. Estas piezas audiovisuales ayudan a entender al espectador el nivel de improvisación y la velocidad de ejecución de unas obras complejas unas, coloristas otras, inusuales al fin, que responden a "los estados emocionales" en el caso de la maraña de líneas negras con la que desde el suelo al techo Suso33 subyuga al espectador; o al mito de Juan Belmonte, como ha hecho el belga Sozyone González, que ha creado para la ocasión un busto en resina de la cabeza del matador "del que surgen sus miedos y obsesiones", es decir, el toro, pintado sobre una pared de la segunda planta del edificio. Es precisamente la acción sobre el edificio e incluso la utilización de los materiales de derribo de la obra lo que distingue ésta de cuantas exposiciones sobre arte urbano se han hecho hasta ahora en España. "No es habitual trabajar con tanta libertad en un edificio", reconoce Suso33. Una percepción en la que abunda Calvarro: "Es muy habitual que los creadores de arte urbano colaboren en la calle, no tanto en espacios cerrados. Hemos tomado el Cicus, literalmente".
El catálogo de Esto no es graffiti se editará en unos días -las obras se terminaron de realizar prácticamente ayer- y vendrá a dejar constancia de unas creaciones nacidas de la mirada conjunta y sin prejuicios de los artistas de la calle.
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