Mariano Bellver La casa en la Plaza del Museo se queda más sola

  • "Donde van ahora los cuadros", dijo Bellver el día que su legado empezó a trasladarse a la Casa Fabiola, "estarán mejor"

El patio de la casa del matrimonio Bellver, el día en que comenzó el traslado de la colección al nuevo museo. El patio de la casa del matrimonio Bellver, el día en que comenzó el traslado de la colección al nuevo museo.

El patio de la casa del matrimonio Bellver, el día en que comenzó el traslado de la colección al nuevo museo. / Belén Vargas

Fue el pasado 27 de junio. Comenzaban a llegar los periodistas y los políticos, mientras los transportistas embalaban con esmero las obras que ocupaban todo el hermoso patio de la casa del matrimonio Bellver en la Plaza del Museo. Era un acto más que simbólico, pues la colección, en efecto, después de casi tres lustros de negociaciones que se acababan torciendo, partía por fin hacia la Casa Fabiola, sede del museo que abriría meses después, el 11 de octubre.

"Casi iba hablando con los cuadros", confesó aquella mañana, visiblemente emocionado, el coleccionista, al que le había costado dormir. "Les decía que a donde van ahora, estarán mejor. Lucirán más. Creo que incluso se me ha caído alguna lágrima", afirmó Bellver mientras su mujer, Dolores Mejías, le apretaba el brazo para darle ánimos.

Alguna vez confesó el mecenas que esos cuadros, esas esculturas, esos muebles de época, que esa vastísma colección era "lo más parecido a unos hijos" que ambos habían tenido. "Han sido 60 años de colaboración, estos son los frutos de nuestro trabajo de una vida, y tenemos que estar contentos porque se van a conservar, que es lo que quiere todo coleccionista", continuó Bellver, y en ese momento su mujer tuvo que enjugarse discretamente una lagrimilla.

Entonces rozaban con los dedos su sueño. Y pudieron tocarlo. Lo que ya no podrá hacer este hombre firme y corajudo es negociar esa "segunda y tercera donación" a la ciudad de las que habló aquel día ante el alcalde. A Bellver, en fin, pese a vivir una vida larga, se le ha agotado antes el tiempo que la pasión del coleccionismo.

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