Marina Heredia, cantaora: "La música es el refugio del pueblo gitano"

La granadina aborda con 'En libertad' una tarea titánica: recrear el viaje musical del pueblo gitano desde la India a Andalucía, mientras explora las posibilidades del flamenco orquestal

Un proyecto que presenta el 12 de marzo en Málaga y con el que acude a la Bienal el 1 de octubre acompañada de la ROSS

La poesía del flamenco

La cantaora granadina Marina Heredia. / MIGUEL ANGEL MOLINA/EFE

El "culillo de mal asiento" con el que se define la cantaora Marina Heredia (Granada, 1980) le ha llevado a darse caprichos musicales de todo tipo, como el que titulaba su anterior trabajo, un recorrido por la salsa, a la que también le mete mano entre una representación del Amor Brujo y otra. Las posibilidades expresivas de una cantaora acompañada de orquesta sirven de motivo formal para expresar un viaje emocional al orgien de su pueblo gitano, un camino de libertad que ha reflejado en una música que va de Turquía a la rumba catalana, y del que ha vuelto "reafirmada en mis costumbres".

Pregunta.Unas de las primeras cosas que sorprenden de este En libertad es que es el fruto de una residencia creativa con una orquesta sinfónica alemana. 

Respuesta.Yo trabajo desde hace mucho tiempo con orquesta, en especial haciendo El Amor Brujo de Falla. Llevo años intentando crear repertorio de cantaora con orquesta, que hay muy poquito. Con el gerente de la Orquesta Sinfónica de Duisburger ya había trabajado, y teníamos en mente esa inquietud mía. En cuanto estuvo en su mano, me propuso hacer una residencia con la orquesta durante toda una temporada. Abordamos cuatro proyectos, con la idea de expresar las posibilidades de una cantaora con orquestación. Además del Amor Brujo, hicimos un recital clásico de cante y el repertorio de mi anterior disco, titulado Capricho. Por último, quedaba un proyecto de mi elección, y propuse recrear el viaje musical del pueblo gitano desde la India a España. 

P.¿Cómo le ha cambiado la experiencia como cantaora?

R.Me ha enganchado todavía más a trabajar con orquesta. Me encanta. Fuera del flamenco es lo que más me gusta. 

P.¿Hay camino para un flamenco orquestal?

R.Por supuesto, pero es difícil. Son dos disciplinas muy distintas. Las dos partes tienen que estar dispuestas a colaborar para encontrar un punto medio, como en los matrimonios, y ya sabemos lo que eso cuesta [ríe]. ¡Pero cuando se encuentra es maravilloso! Cuando cantas con orquesta todo es mucho más riguroso: los flamencos no podemos dejarnos llevar tanto en el escenario, restringir un poco esa libertad que nos da manejar un código invisible entre nosotros. 

Algunas preguntas han quedado en el aire, y eso es bonito también, para que la música hable por sí sola

P.¿Cómo van de compás los alemanes?

R.En las orquestas hay músicos de todos sitios, así que, según de dónde vengan, les cuesta más o menos; pero son grandes músicos y siempre encuentran la forma. 

P.¿Se puede decir que es su obra más ambiciosa?

R.Espero que no, que vengan ideas y proyectos con la misma o más importancia. Pero, desde luego, este trabajo ha sido un sueño cumplido en lo personal, y una meta ganada en lo profesional. El contenido de lo que contamos planteaba muchas preguntas, algunas las he podido responder con datos históricos; otras han quedado en el aire, y eso es bonito también, para que la música hable por sí sola. 

P.¿De qué índole ha sido el mayor descubrimiento que ha hecho en este proyecto: musical, histórico o emocional?

R.He aprendido mucha Historia, pero te diría que emocional. Ya sabemos que la vida de los gitanos no ha sido un camino de rosas, pero también ha habido momentos gloriosos. Por ejemplo, me llena mucho comprobar -y es algo que queremos plasmar en el disco- es que las prioridades de vida de los gitanos de todo el mundo son las mismas, aunque no hayan tenido contacto entre sí: la libertad, el respeto, la familia como el mayor tesoro, la generosidad… Y esa libertad se siente también en la música, que es nuestro refugio, a la que acudimos cuando nos pasan cosas buenas y también malas.

P.¿Qué elementos de cohesión ha encontrado entre el flamenco y las músicas gitanas de otros lugares?

R.En mi opinión, la música andaluza que está en la base del flamenco tiene similitudes con lo que ahora es Turquía, porque los gitanos estuvieron ocho siglos en el Imperio Bizantino, entonces es lógico que algo de esa impronta llegara a Andalucía. 

El que no conozca al gitano, que se permita conocerlo antes de juzgarlo. 

P.¿La música es la mayor aportación de los gitanos a la cultura europea?

R.Nuestro camino desde la India coincide en gran parte con las fronteras de la música mediterránea, o sea que estamos en el centro de ese mundo. 

P.¿Cómo le ha enriquecido En libertad como gitana?

R.Me reafirmo en mi forma de vida, en los valores que he heredado. Me han criado en familia, en el respeto a las personas, en la generosidad. El que no conozca al gitano, que se permita conocerlo antes de juzgarlo. 

P.Todos los aficionados al flamenco parecemos tener nuestra propia teoría del origen del flamenco, ¿ahora cuál es la suya?

R.Considero que el flamenco, tal y como lo conocemos hoy día, es una mezcla de muchos elementos, entre las que está la forma de interpretar del gitano, que tiene unas vivencias que lo diferencian del resto, no porque sean mejor ni peor, sino porque les dan su idiosincrasia. 

P.Para la Bienal le hace rabona a los alemanes y se presenta con la ROSS, ¿cómo prepara esa noche?

R.La afronto con muchas ganas y como un reto, porque, aunque no lo parezca, cada orquesta es distinta. Cada una de ellas tiene sus fortalezas y debilidades. Influye mucho el director que tenga. He perdido la cuenta de las veces que he cantado El Amor Brujo, con muchas orquestas diferentes, y cada una de esas veces me pongo nerviosísima, porque no sabes lo que puede pasar. 

P.¿Cómo es volver a pisar el escenario con un cuadro flamenco de guitarra y palmas después de estar secundada por decenas de músicos de orquesta?

R.Es como pisar tierra. Puedes pasarte el año haciendo el triple salto mortal, pero siempre hay que aterrizar ahí porque es lo que soy: una cantaora.

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