A punta de bisturí
El Espíritu Santo tiene trabajo por delante
Mr. Nobody contra Putin | Estreno en Movistar+ y Filmin
*** 'Mr. Nobody contra Putin'. Documental, R. Checa-Din-Rus, 2025, 97 min. Dirección, fotografía y guion: David Borenstein y Pavel Ilyich Talankin. Música: Michal Rataj, Jonas Struck. Con: Pavel Ilyich Talankin.
Viene siendo ya costumbre que entre los documentales candidatos al Oscar se cuele cada año alguno que se acerca a los conflictos bélicos en marcha desde una perspectiva interna y humana, pero también asistido desde fuera en la producción, el rodaje y la posproducción de cara a su visibilidad y distribución internacional. Donde en años pasados fueron títulos como la ucraniana 20 días en Mariupol o la palestina No other land, en este le toca el turno a esta Mr. Nobody contra Putin salida de Rusia y lanzada internacionalmente desde Sundance.
Pavel Ilyich Talankin, nuestro maestro filmador oficial en un colegio público en Karabash, en la región montañosa de los Urales, una de las localidades más contaminadas del mundo por su cercanía a una mina y una fábrica de procesamiento de cobre, no oculta esta circunstancia en ningún momento, aunque las estrategias de su documental sobre el paulatino adoctrinamiento nacionalista y patriótico destinado a apoyar la invasión militar de Ucrania por parte del ejército ruso de Putin, se muestren a veces algo artificiales o dubitativas en su propio desdoblamiento como documentalista (clandestino) de este proceso de degradación del sistema educativo y protagonista de una disidencia interna a la que no se ve otro horizonte que el exilio.
Mr. Nobody contra Putin funciona así de manera didáctica en su revelación de la pantomima oficial, donde algunos se entregan de manera natural y sumisa a las directrices y otros hacen de tripas corazón, emocionante a veces en su revelación (en off) de las consecuencias de toda guerra, aunque flaquea ya más en el retrato tal vez algo idealizado y no demasiado íntimo (o sincero) de ese joven maestro con cámara auto-convencido de ser una isla de valores democráticos y libertad de expresión y pensamiento en un centro escolar que, como tantos otros en Rusia, ha caído arrodillado al orden de la disciplina, el miedo, la propaganda y el adoctrinamiento en el odio al otro.
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