“Las mujeres, con la edad, tenemos el alma y el intelecto más curtidos”

Entrevista a Alicia Borrachero y Amaia Salamanca

Las intérpretes forman parte de la adaptación cinematográfica del libro que Pérez-Reverte publicó en 1995, una película que llega hoy a los cines

Alicia Borrachero, Rodolfo Sancho y Amaia Salamanca en la premiere de 'La piel del tambor' en Sevilla. / Raúl Caro / Efe
Nerea Núñez

21 de octubre 2022 - 06:30

–Se estrena La piel del tambor, una película rodada prácticamente en Sevilla. ¿Es la primera vez que trabajan en la ciudad?

Amaia Salamanca: Yo sí, y estoy muy contenta. Sevilla tiene un protagonismo muy especial en la película. Creo que siempre estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla escenarios de Nueva York o París y, francamente, creo que Sevilla no tiene nada que envidiarles.

Alicia Borrachero: Sí, yo también. La ciudad es una protagonista más en la historia.

–Sergio Dow, el director de la producción, hizo mucho hincapié en que la película está rodada en inglés. ¿Cómo es esto de significativo?

A. S.: Para mí ha sido un paso más en mi carrera, porque yo nunca había grabado en ese idioma. He de reconocer que estaba muy nerviosa por este aspecto, porque Macarena es una aristócrata sevillana que había estudiado fuera muchos años y debía tener un acento y una entonación muy concreta. Para preparármelo tuve una coach, que es Isabel García Lorca, sobrina de Federico García Lorca, que ha vivido muchos años en Nueva York y que me ayudó muchísimo.

A. B.: Yo, por historia familiar, soy bilingüe, por lo que para mí fue un placer. He trabajado mucho en inglés, pero siempre ha sido un inglés con acento armenio, o cubano, o castellano, pero mi personaje en la película es americana, y es la primera vez que mi acento inglés tenía que ser como realmente es. Fue difícil, eso sí, porque era un texto en inglés pero con palabras en español, como los nombres de los monumentos.

Alicia Borrachero: "Parte de poder alargar la vida de un personaje en una serie tiene que ver con la ilusión”

–¿Ustedes se han doblado?

A. B.: No, no, son dobladores profesionales. Yo no soy dobladora, y en este país hay unos profesionales de doblaje buenísimos. Además de todo esto, iba a quedar raro que a todos los personajes los doblaran expertos, y nuestros personajes tuvieran nuestras voces.

–Vienen de trabajar juntas en 2017 en la serie En tiempos de guerra, ¿cómo se mantiene la esencia de un personaje durante un periodo tan largo como es una serie?

A. B.: Parte de poder alargar la vida de un personaje en una serie tiene que ver con la ilusión. Es fácil perder el impulso o las ganas de sostener algo cuando se estira mucho el chicle.

A. S.: Sí que es importante añadir que en una serie de varias temporadas, los actores no saben lo que les va a pasar a los personajes, así que, en parte, se puede mantener esa incógnita o esa ilusión de esta manera.

–Son dos mujeres en dos edades diferentes que pertenecen a la misma industria, ¿existe realmente el miedo a perder papeles conforme se va cumpliendo años?

A. B.: Este tema da para muchísimo. Yo pienso recurrentemente en Inglaterra, porque me parece que esto es un tema completamente cultural, e Inglaterra es un país que apoya su cultura, que la promociona y que cree en ella. Pese al mundo en el que vivimos, con un culto a la imagen que roza unos niveles de enfermedad, creo que los ingleses tienen más claro que las mujeres y los hombres mayores son muy aptos para el cine por el simple hecho de que aportan a sus papeles más experimentación. Las mujeres, a una determinada edad, tenemos mucho más que aportar en el cine, más allá de las arrugas y la flacidez, también tenemos el alma y el intelecto más curtidos. Es una verdadera pobreza que todo se base en la estética, porque eso son carreras que solo se van a sostener mientras dure la juventud. No es una cuestión feminista, sino de cultura.

–A. S.: Desde que en mi vida personal fui madre, en el cine solo me ofrecen papeles de madres. Pero no de bebés, sino de adolescentes. He pasado a interpretar papeles de mujeres de cuarenta y tantos años de repente, y solo tengo 36. Creo que estamos enseñando algo que no es verdad del todo, y es algo que pasa solo con las mujeres, porque con los hombres no pasa. A los hombres les suelen dar papeles en los que mantienen relaciones con mujeres más jóvenes, y eso con nosotras no pasa.

Amaia Salamanca: "Hay veces que estás en varias cosas a la vez y otras que pueden pasar tres años sin nada”

–Cuando terminan un proyecto, ¿necesitan un tiempo para comenzar otro?

A. S.: Yo no necesito ningún proceso intermedio. Me gusta tanto mi trabajo y tengo tantas ganas siempre de trabajar y estar activa, que en cuanto he terminado uno, estoy deseando empezar algo nuevo. De hecho, si no tengo nada en la cola esperando, me pongo como inquieta.

–¿Trabajan en más de un proyecto a la vez?

A. S.: Sí, claro. Yo he llegado a trabajar en tres proyectos a la vez. Estaba finalizando una serie, terminando una gira de teatro y comenzando una película. Este mundo es así: hay momentos que estás en varias cosas a la vez y luego pueden pasar tres años sin un solo proyecto.

A. B.: En estos últimos años he desarrollado tres proyectos a la vez: Las Criadas, de teatro, el documental sobre Miguel Bosé, que dirigí, y La piel del tambor.

–¿Eligen el proyecto o los directores les contactan directamente?

A. S.: Hay veces que te llaman directamente, que generalmente sucede cuando se trata de desarrollar un personaje que ya has hecho con anterioridad. A mí durante mucho tiempo no me llamaron para hacer castings porque decían que no me veían para el papel. La cosa es que los castings están precisamente para eso: déjame hacerlo y evalúame.

Alicia Borrachero: "Las mujeres que ya no somos tan jóvenes podemos aportar mucho al cine, más allá de las arrugas y la flacidez”

–¿Alguna vez han aceptado un papel y, en el rodaje, se han dado cuenta que el personaje no era para ustedes?

A. S.: No, al menos por el papel en sí a mí nunca me ha pasado eso. Sí que es cierto que, quizá, si durante el rodaje se producen algunos problemas, puedes llegar a sentirte incómoda, pero no tiene que ver con el personaje a desarrollar.

–Si hicieran una película sobre sus vidas, ¿quién les interpretaría y qué género sería?

A. B.: ¡Pues yo! ¡Quién lo iba a hacer mejor! ¿Bárbara Lennie, quizá? –ríe–. No, no, yo haría de mí misma. Una película sobre mí sería, sin duda, una comedia.

A. S.: Diría que sí, que yo también sería la persona más óptima para hacer de mí. En mi caso, que soy una montaña rusa de emociones, sería una tragicomedia.

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