El pensamiento jondo de Quiñones regresa a Sevilla
Rafael Álvarez 'El Brujo' lleva a las tablas del Quintero, del 18 al 21, la adaptación de 'El testigo', cuento del célebre autor gaditano
Solo sobre el escenario interpretando un texto que suena flamenco. Rafael Álvarez El Brujo llega al Teatro Quintero, del 18 al 21, para encarnar a un personaje imaginario que da testimonio de vida de Miguel Pantalón, un cantaor de época, excéntrico y genial, que el poeta y ensayista gaditano Fernando Quiñones creó en El testigo, uno de sus cuentos más célebres.
Con esta adaptación, que fue estrenada en el Teatro Central en octubre de 2009, el actor cordobés (Lucena, 1950) regresa a Sevilla dentro de la gira con la que está recorriendo la red de teatros españoles y que le ha llevado también al otro lado del charco, hasta Panamá, Costa Rica y Nicaragua. La madurez del montaje y la estrecha relación del actor con su texto le ha permitido comprender que "la obra de Quiñones supone la elevación del flamenco a la categoría de pensamiento". La reflexión se cimenta, además, en los recuerdos de niño que con la edad inspiran: "Llegué al flamenco por mi padre, que era un señor antiguo, de casino, vino y flamenco", y añade, "de ellos aprendí la manera de sentarse, de estar de pie y de sacar la voz a través de unos movimientos llenos de fuerza y elegancia, porque, aunque suene tópico, la voz de los flamencos sale de las entrañas".
Y aunque asegura que no se define como "purista o no purista", no terminan de gustarle "ciertas cosas del flamenco de hoy". Su recuerdo del "cante flamenco joven" se quedó anclado en Duquende, dice, y en "el beatle del flamenco, que era Camarón". "No tengo mucha conexión con los cantaores jóvenes", confiesa, pero sí le sigue la pista a Israel Galván; "en el baile ha habido más recreación de lo antiguo y evolución hacia lo moderno sin discontinuidad".
Sin réplica en el escenario desde hace una década, El Brujo defiende su estilo interpretativo por varias razones, unas más prosaicas que otras: "Porque soy andaluz", y su idiosincrasia, cree, es la de la "individualidad"; "porque así gano más dinero"; y porque le da libertad para "improvisar", que es uno de los aspectos que le motivan sobre las tablas, después de una vida dedicada a la interpretación en la que, se lamenta, está cansado de ver cómo se utiliza la cultura como "escaparate político".
El testigo. Del 18 al 21. A las 20:30. Sábado 19:00 y 21:30. 25 Euros. Taquilla, www.servicaixa.com y 902 33 22 11.
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