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Análisis

helena arriaza

Andalucía Directo, #ADenunciarlo

Los trabajadores de Andalucía Directo se han rebelado. Y con razón. En los últimos días las personas que hacen posible este formato han relatado las condiciones en las que trabajan. Son unas condiciones lamentables. Pero viniendo de la RTVA ya nada extraña. Ya no cuidan ni a los pocos programas que hacen que la cadena autonómica andaluza mantenga la poca dignidad que le queda. La productora encargada de este espacio de actualidad, en la que tienen mucho que ver tanto la Junta de Andalucía como ex miembros de RTVA, tampoco ayuda. Parece que ni los unos ni los otros se han planteado qué sería de ellos sin AD, uno de los programas que mejores cuotas de audiencia consigue cada jornada desde hace veinte años. Se dice pronto.

Quienes trabajan a diario en Andalucía Directo hacen que para los espectadores su trabajo parezca fácil y esa es la mejor señal de su buena calidad. Cuando un trabajo laborioso, que requiere muchas horas al día, que lleva consigo madrugones, viajes y pasar demasiado tiempo sin la familia (entre otros sacrificios) se hace sin perder la profesionalidad y con el compromiso con la audiencia como principal filosofía, queda claro que quienes están tanto delante como detrás de las cámaras son grandes profesionales. Tan solo hay que pararse a pensar un poco para entender que se trata de un trabajo duro. Cada día Modesto Barragán y Paz Santana desde plató (por cierto, menos mal que son ellos quienes están al frente de un programa que sienten tan suyo, logrando que nunca decaiga) conectan con varios reporteros, cada uno situado en un punto de Andalucía. Cada reportero va acompañado como mínimo de un compañero cámara. Esta parte del equipo realiza a diario muchos kilómetros en coche, haga frío o calor, contactan con los habitantes de los pueblos y ciudades a los que se trasladan para obtener sus testimonios y corren a donde haga falta cuando hay una última hora. Por su parte quienes están en plató sacan cada día un programa en directo, algo nada sencillo en televisión. Además se encargan de otras labores técnicas y de redacción que requieren horas e implicación.

Por todo esto ojalá algún día los trabajadores de Andalucía Directo sean valorados como merecen. Esperemos que en algún momento (aunque ya es un poco tarde) Canal Sur tenga en cuenta a los que le sacan las castañas del fuego. Es una pena que los que más valen, quienes tienen un fuerte compromiso y una gran pasión por su trabajo, sean los que menos visibilidad tengan y quienes aguantan unas condiciones indignas. "¿Y si están en estas condiciones, por qué no dejan el trabajo?", pensarán algunos. Seguro que no lo dejan porque tienen que comer todos los días. Pero también continúan porque la pasión por el periodismo casi siempre está por encima de todo. Quienes vivimos esta situación entendemos su postura. Desde aquí todo el ánimo, la fuerza y el reconocimiento para los trabajadores de Andalucía Directo.

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