Balance a mitad de legislatura: Andalucía ya no es del PSOE… ¿O sí?

Diez negritas. Diez negritas.

Diez negritas. / M. G.

DOS años después del 2-D, que se convertiría en el Día D, las encuestas consolidan el cambio. La mayoría de la derecha amplía su ventaja, con PP fuerte, Ciudadanos debilitado y Vox al alza. El bloque de izquierda se desangra internamente, sin contestación eficaz a la gestión del Gobierno, que cuenta con una valoración más alta de lo esperado. Muchos consejeros son desconocidos, algo que quizá sea una gran ventaja. Otra cosa es no rentabilizar a un consejero como Velasco; de hecho, Cs no rentabiliza el Gobierno. El PSOE no se recupera, e incluso las encuestas apuntan a la baja; y Podemos ha arreglado lo del sur con dinamita. La ciudadanía siente simpatía por el PSOE, incluso una mayoría se identifica con esas siglas, pero parece haber dejado de creer que este PSOE sea el PSOE. La ocupación del centro por el PP con Cs ha cuajado, entre la tensión de Vox y las alianzas del sanchopablismo con indepes y abertzales que en la mitad sur son particularmente corrosivas. Más allá del balance, muchas claves pasan por los liderazgos y equilibrios internos con demasiadas averías.

1 | Juanma Moreno

"Dos años en los que hemos puesto por delante un cambio tranquilo, sereno, moderado, pero un cambio sin vuelta atrás".

Moreno es un líder moderado que ha protagonizado un cambio moderado con un Gobierno moderado de perfiles moderados para aplicar políticas moderadas con una Bajada Moderada de Impuestos (BMI restyled), con talante moderado, que busca la moderación en el Parlamento como en San Telmo, y quiere socios moderados… Dos años después, es evidente cuál es el rasgo que define al presidente andaluz y al parecer cuál sería la clave, según las encuestas, del éxito.

2 | Elías Bendodo

"Los escándalos por corrupción en Andalucía marcaron el día a día de la etapa socialista. El Gobierno del cambio lo ha sustituido por la estabilidad, la gestión y la limpieza".

Un líder moderado necesita un número 2 fiel y con determinación para ejercer de artillero implacable, inclemente, en el campo de batalla. La fórmula siempre ha sido, es y será así. El eslogan parece ser: "¡Moderación! Para todo lo demás, llamad a Elías".

3 | Pablo Casado

"Andalucía se merece un presidente como tú y un Gobierno como el tuyo. Y España se merece cuanto antes un Gobierno a nivel nacional que haga lo que estáis haciendo aquí. Para mí la Junta de Andalucía es una referencia de lo que yo quiero hacer cuando llegue al gobierno de España".

Ha sido tan moderado el cambio en Andalucía que no es raro que venga el líder del PP a decirle al barón andaluz lo mismo que le decía Zapatero a Chaves… y hasta Sánchez a Susana alguna vez. Habrá quien sospeche que eso forma parte de los elogios enlatados para las visitas regionales; pero Casado, que hasta ahora reservaba ese elogio a Ayuso, no podía ignorar que sus palabras a Moreno tendrían eco sonado. Hay dos hipótesis: Casado está inquieto con el irresistible ascenso de Ayuso con su estilo populista que fascina a la derecha más efervescente; o Casado realmente tiene la convicción de que debe alejarse de Vox, después de dos años de coqueteos peligrosamente ambiguos, para ensanchar el campo desde el centroderecha, como Feijóo, Mañueco, Miras, y por supuesto Moreno. Lo sucedido en Andalucía gusta a Casado por diversas razones: buena complicidad con Cs, menor ruido de Vox… y Juan Bravo, que será su ministro de Hacienda, a condición, eso sí, de no caer en la tentación de ser menos leal a su jefe que a sí mismo.

4 | Susana Díaz

"¿Cómo se puede autodenominar moderado? Al final lo que estamos viendo en esta cámara, y fuera de la misma, es que siempre acaba pactando con la ultraderecha, vendiendo la dignidad de Andalucía y bajando la cabeza a quienes le dicen lo que tiene que hacer, que precisamente no creen ni en nuestra autonomía ni en la igualdad de los andaluces".

La clave del éxito de un gobernante no sólo está en los méritos propios sino en los deméritos de la oposición. Y Susana Díaz se ha convertido en la mejor aliada para Juanma Moreno. Si él ha encontrado su perfil en la moderación presidencialista, ella no ha dado con un perfil. Se diría que por las mañanas, tras despertar, tarde en recordar que no le espera el chófer para ir a San Telmo. Por supuesto es más fácil pasar de aspirante a presidente que de presidente a aspirante. Tal vez esto último sea un error, aunque ella aspire a un Vara: regreso rápido al poder para que el paréntesis se vea como un accidente restituyéndose el orden de las cosas. A falta de discurso, invoca a la ultraderecha a tiempo completo y hasta se proclama fusilable, aunque cada vez le pesan más las alianzas del sanchopablismo; pero, sobre todo, no logra dar una imagen de oposición constructiva. Ahí queda el recado de Arrimadas: "En la oposición también se puede ser útil, y le pido al PSOE que allí donde no gobiernen ayuden un poquito". La percepción es que no logra gestionar la incertidumbre de su futuro y el ruido interno. Dos años después del 2-D, cada día para ella parece 2-D.

5 | Ángeles Férriz

"Malos compañeros son los que no le dicen al 'Rey' que está desnudo".

El ruido interno efectivamente se ha convertido en el telón de fondo que impide ecualizar el susanismo. El presidente de la Diputación de Sevilla, territorio clave para Díaz donde se pelea pueblo a pueblo, quiso dar un puñetazo en la mesa: "Todo aquel que se mueva en esta escaramuza es un mal militante". Omertá susanista al modo de la omertá siciliana. No tardaron las respuestas, ya del ex consejero Miguel Ángel Vázquez, ya del senador Alfonso Muñoz, ya de Ángeles Férriz frente a la receta cuartelera del buen militante entendido como militante callado.

6 | Juan Marín

"Cuando lleguen las elecciones, seremos dos partidos políticos que hemos compartido 4 años y que nos presentaremos a las elecciones cada uno como considere, sin descartar ninguna opción".

Marín está cómodo, el problema es que está más cómodo con el PP que con Ciudadanos. Dos años después , el vicepresidente da bien en los sondeos pero su partido se desploma. Marín despachó los sondeos con ironía: "Bien, estamos como en 2018". Entonces las encuestas les daban ese resultado y alcanzaron 21. En todo caso, Ciudadanos resiste en Andalucía mejor que en el resto de España, pero Marín cometió un error al no descartar una Andalucía Suma concurriendo junto al PP. La idea de unir fuerzas en este punto siempre se verá como una señal de debilidad, pero sobre todo es un mensaje peligroso en un partido dividido, y su partido está cada vez más fracturado. Decirlo junto a Rivera bordeaba la bala de la ruleta rusa.

7 | Inés Arrimadas

"Le voy a hacer una reflexión sobre Andalucía… El PP se ha presentado sólo durante 40 años y no ha sido capaz de sacar al PSOE de Andalucía, nunca. Sólo cuando Cs ha sido fuerte se ha podido cambiar. Cs es un partido diferente y lo va a seguir siendo. Nosotros tenemos un proyecto más moderno y ambicioso. El Gobierno está integrado por dos partidos diferentes y así va a seguir siendo".

Inés Arrimadas enfrió rápido a Marín. Ciudadanos, se lamenta ella, ve cómo el PP está disputándole el espacio de centroderecha lanzando una OPA a la marca naranja para absorberla. Marín habló de sumar en el peor momento para hablar de sumas, arriesgándose al contragolpe del sector contrario. Fran Hervías se despachó tuiteando un bolero de La Lupe, aquel que empezaba diciendo: "Según tu punto de vista, yo soy la mala…", sin demasiadas metáforas: "Qué precioso bolero. Bendito el tiempo que desenmascara a las personas. Que va poniendo todo y a todos en su lugar. ¡Ay! Y los malos éramos otros... PD. Después de algunos titulares de ayer, qué bonito día se ha quedado, ¿no?" Los ajustes de cuentas siempre atraen la atención del público, sobre todo cuando auguran que correrá la sangre.

8 | Alejandro Hernández

"Si nos hemos inventado una patria con su padre y todo, pues no sería difícil que alguien llegue y nos invente un idioma".

Para el presidente moderado del cambio moderado con políticas moderadas… hay un problema y es el aliado inmoderado. Vox, que fue clave en el cambio del 2-D, apunta en las encuestas a tercera fuerza como ya lo es en el Congreso de los Diputados. Un año atrás, en las generales, mantuvo el pulso al PP en Andalucía. Vox –aunque Alejandro Hernández conserve, más allá de su día de furia, un tono sosegado– no deja de ser Vox. Su agenda ideológica a menudo distorsiona los planes de San Telmo, pero es su agenda; y si no hablan de violencia intrafamiliar o pin parental, se regalan un sarcasmo sobre Blas Infante y el andalucismo para enervar sobre todo a la izquierda, puesto que el clima de polarización, con Podemos buscando a la vez una dirección del Estado que incluye a ERC y Bildu, fomenta una espiral que se realimenta con la extrema derecha mutuamente. Malas noticias.

9 | Teresa Rodríguez

"Si alguien se pensaba que nos íbamos a quedar de brazos cruzados se equivoca por completo. Seguimos levantando a pulso un proyecto andalucista para las mayorías trabajadoras con #ObedienciaAndaluza".

A mitad de legislatura, la izquierda de la izquierda, fiel a su costumbre, ha estallado en pedazos; y eso debilita las posibilidades de la izquierda en un tablero bibloquista, tanto más en la medida en que precisamente Podemos ha roto los puentes con Cs. A fuerza de izquierdear generando subdivisiones, esa izquierda afronta la segunda mitad de legislatura más que "fané y descangayada", como el tango de Santos Discépolo. Adelante Andalucía tiene una líder consolidada y ahora es no adscrita. Según los sondeos, que tampoco reflejan la autodestrucción completa del grupo, Teresa Rodríguez tendrá buen dato en Cádiz y además con onda expansiva. Serán muchos votos ganados… y perdidos. Y tal vez Inmaculada Nieto es la clase política apreciable, con su elegante ironía, para la que no corren buenos tiempos. Los Anticapis van a dar la batalla. En la celebración del 4-D, valga como aviso, ya los enredaron con el cartel provocador de La Veneno con los ojos de la Virgen Macarena. Corren tiempos para ayusos, o rufianes. En un tablero de bloques, la izquierda sí suma, pero suma problemas.

10 | Gabriel Rufián

"Hoy el Gobierno debe pactar obligadamente con el independentismo vasco y catalán; bienvenidos a una nueva era".

En mitad de la legislatura andaluza, Rufián anda celebrando la nueva "dirección del Estado" inaugurada por Iglesias, puesto que –vaya ironía– estar en la dirección del Estado aumenta sus posibilidades de éxito frente al Estado que él aspira a destruir. Así está la cosa. Y no se anda con disimulos. Iglesias y Otegi comparten los mismos planes frente a la Monarquía parlamentaria para la autodeterminación de los territorios. Esto debería inquietar más al sistema que el chat, por demás repugnante, de un grupo de militares jubilados con su ruido de sables herrumbrosos. Pero el PSOE –todavía hay que frotarse los ojos– celebra la aprobación del Presupuesto del Estado así: "Apoyados por 188 votos. 188 votos valientes y patriotas. Lo que hoy se ha hecho en el Congreso es PATRIOTISMO. En la esquina, las derechas y la ultraderecha". Más allá del mensaje absurdo que formulan sobre lo antipatriótico de no apoyar los presupuestos (el PSOE, por ejemplo, no los ha apoyado en Andalucía), vender que Otegi es el patriotismo español para excluir de éste a Cs o PP es sembrar algo que sólo puede crecer mal. Esto debería preocupar a cualquier ciudadano, y especialmente a partidos como el PSOE andaluz, arrastrados a un discurso que revienta su discurso.

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