Análisis

Joaquín Aurioles

Demografía empresarial andaluza (I)

El 15 de septiembre se cumplieron 12 años desde la caída de Lehman Brothers, el detonante de la crisis internacional que conocemos como la Gran Recesión. En algún momento del aquel año hubo en Andalucía 534.644 empresas que mantuvieron 602.600 establecimientos y 2.362.831 de empleos. Al final del mismo quedaban 452.174 empresas, 503.954 establecimientos y 2.192.399 empleos. No era toda la economía porque no incluye empresas sin establecimiento, como ambulantes o explotaciones agrarias, ni a quienes trabajan en su domicilio, pero es una buena imagen de los recursos que existían para hacer frente a la convulsión que acababa de producirse.

El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía acaba de publicar nuevos datos de demografía empresarial referidos a 1 de enero de 2020. Una nueva crisis estaba al caer, lo que nos ofrece una magnífica oportunidad para observar los cambios en la geografía económica andaluza entre tan emblemáticas fechas. La nueva realidad es que ahora (a comienzos de 2020) existen 518.465 empresas que mantienen 611.726 establecimientos y 2.284.967 puestos de trabajo. Los grandes números no reflejan cambios tan acusados como cabría esperar de un periodo tan problemático, aunque si se profundiza en el detalle se aprecian matices interesantes.

El 64,4% del crecimiento en el número de empresas y el 58,7% en el de los establecimientos se localizan en Málaga y Sevilla, que ya acogen al 46,3% de las primeras y el 46,7% de los segundos (43,6% y 44,1% respectivamente en 2008). Todas las provincias registran variaciones positivas, pero la creciente concentración en las dos citadas hacen que el peso relativo de las demás se haya reducido, salvo un moderado crecimiento en Almería.

También el 44,7% del empleo se concentra en Málaga y Sevilla, pero en este caso el crecimiento se limita a 5 décimas y en el de Sevilla incluso con una caída de 3 décimas. Da la impresión de que en el periodo entre crisis los cambios en la demografía empresarial han sido más acusados que en la distribución espacial de la actividad productiva, pero el detalle vuelve a mostrar matices interesantes. El dato global es que hay 92.568 empleos más que en 2008. De ellos, 30.208 en Málaga, 19.744 en Sevilla y 9.892 en Almería. En el resto se registra una variación negativa de 60.670, pero el verdadero protagonismo en materia de empleo corresponde a las 2.898 empresas del resto de España que han abierto establecimiento en Andalucía en estos años o han adquirido algunos de los que ya existían y que mantienen un total de 93.504 puestos de trabajo más que en 2008.

Concluyamos esta primera aproximación reconociendo los fundamentos de la apuesta por el eje Sevilla-Málaga que los alcaldes de ambas ciudades impulsaron en el periodo entre crisis con el beneplácito de la Junta de Andalucía. Una aporta un tejido productivo consolidado, con destacada presencia de empresas de gran tamaño. La otra un sorprendente dinamismo de nítida proyección más allá de nuestras fronteras. Quedan por definir las circunstancias que deben permitir al resto de Andalucía participar de los beneficios del proyecto, aunque encomendaremos la tarea futuras entregas.

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