Análisis

Roberto Pareja

Iglesias se revuelve envuelto en la bandera republicana

El vicepresidente segundo del Gobierno se cuida mucho de disparar al juez al romper su silencio ante las "acusaciones sin fundamento" a Podemos 

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en los cursos de verano de la Universidad Complutense. El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en los cursos de verano de la Universidad Complutense.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en los cursos de verano de la Universidad Complutense. / David Fernández (EFE)

Su silencio desde que el martes saltara la espita de un gas desleal resultaba ensordecedor. Hasta este viernes. Fin del mutismo. Muy medido y estudiado, que no salten las costuras del traje de vicepresidente del Gobierno. Hay que dar la talla.     

Un juez de Madrid ha llamado a declarar a varios miembros de la cúpula de Podemos a raíz de una denuncia  de un antiguo abogado de la formación morada, José Manuel Calvente, que acusa al partido de financiación irregular. Y ha citado el 20 de noviembre como imputados a Juan Manuel del Olmo, secretario de Comunicación y mano derecha de Pablo Iglesias, a la gerente y al tesorero.

El torpedo mediático se disparaba en plena polémica por la misteriosa salida de España del rey Juan Carlos ante la repercusión pública de "ciertos acontecimientos pasados" de su vida privada. Los escándalos del que  fuera Jefe del Estado durante casi cuatro décadas han puesto a Felipe VI en la tesitura de elegir ser Rey antes que hermano o hijo: ya despojó del título de duques a su hermana Cristina y a Iñaki Urdangarín por el caso Nóos y ahora se ha procurado un nuevo cortafuegos asumiendo el exilio provisional de su padre, al que ha retirado la asignación que le corresponde de la Casa Real en los Presupuestos y a cuya herencia ha renunciado. Simbólicamente. Aunque ha eludido una decisión más drástica como habría sido despojarle del título de Rey.

Un río muy revuelto en el que las cañas se volvían lanzas. Como la de Unidas Podemos, que censura la   "huida" de Juan Carlos, "inaceptable para la mayoría del pueblo", y sostiene que "no hay motivo para cargar" con la Monarquía, por lo que reclama  abrir el debate sobre el modelo de Estado, y reivindica "una república solidaria y plurinacional".

Todo muy lógico viniendo de un partido abiertamente republicano como Unidas Podemos. El problema es que comparte Gobierno de coalición con el PSOE, que ha cerrado filas con la Corona. 

Iglesias: "Defender la justicia social y un horizonte republicano como parte del Gobierno tiene y tendrá costes"

En éstas aparece la figura de Calvente, que lanza gruesas acusaciones con indicios finos como un papelillo de fumar. Mucho humo pero todo lo que son certezas sobre contratos simulados, sobresueldos, comisiones ilegales, autocontratos y caja B se reduce en la práctica por ahora a "cosas raras" que alguien le contó a alguien, que le relató a otro hasta que llegó a sus oídos... "Rumorología" a fin de cuentas, como el propio Calvente define sus sospechas, sin prueba alguna de entidad a la vista.

Iglesias ha entrado en esta danza este viernes vía Twitter defendiendo las cuentas de su formación frente a lo que considera un "juicio mediático". "Defender la justicia social y un horizonte republicano como parte del Gobierno tiene y tendrá costes. Los cambios y el progreso no se producen sin la resistencia de los viejos poderes", asegura textualmente Iglesias.

El líder morado lamenta que algunos estén más interesados en que Podemos pase meses defendiéndose en los medios de "acusaciones sin fundamento", en lugar de hablar "del debate social sobre la Monarquía o sobre cómo emplear los fondos europeos para la reconstrucción". Pero "no les vamos a dar ese gusto", ha advertido.

El juez ha citado con mucha calma y cierta retranca el 20 de noviembre (conmemoración de la muerte de Franco y del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera) a los tres dirigentes de Podemos investigados. Es una de las cosas que también ha criticado con más virulencia la infantería de Podemos, que también censura las "cosas raras" del juez en la investigación. Incluso han llegado (Rafael Mayoral) a relacionar las imputaciones con un "aderezamiento" de la moción de censura que Vox ha anunciado  en septiembre contra Pedro Sánchez.

Cajas muy diferentes

Iglesias subraya en su cadena de mensajes que ahora se usan términos como "caja B" o "sobresueldos" para "asemejar" el caso al de la corrupción del PP e instalar que "todos son iguales", aunque remarca que Podemos es "la primera fuerza de gobierno en España que no pide préstamos a los bancos ni debe nada a las oligarquías económicas".

De lo que el vicepresidente segundo del Gobierno se cuida muy mucho es de criticar al juez y afirma que su partido "como siempre" está a disposición de las autoridades judiciales para aportar "toda la documentación e información que consideren". Estaría muy feo que el Poder Ejecutivo cuestionara al Judicial. 

Las 14 querellas que se han presentado contra Podemos han acabado en nada. Eso no es óbice para que estemos ante una nueva Filesa como dice Pablo Casado, que reclama la dimisión de Iglesias. Precisamente la Audiencia Nacional juzgará la caja B del PP en el primer semestre de 2021, más de seis años después de que el último juez instructor de la causa, José de la Mata, cerrara las investigaciones y ocho desde que saltara el escándalo de la contabilidad paralela que mantenía el ex tesorero del PP Luis Bárcenas.

Filesa, Gúrtel..., las capas de la cebolla de la financiación de los grandes partidos son para llorar. La última le costó el puesto de presidente del Gobierno a Mariano Rajoy, al determinarse  la existencia, desde la fundación del partido en 1989, de una estructura de contabilidad y financiamiento ilegal en las finanzas del PP, lo que la sentencia de la Audiencia Nacional llama "un sistema genuino y efectivo de corrupción institucional a través de la manipulación de la contratación pública a nivel central, autonómico y local" y hasta consideró que el anterior jefe del Ejecutivo no había sido "veraz" en su testimonio como testigo durante el juicio.

Lo que algunos llaman caja B de Podemos se refiere a un fondo que los cargos del partido extraían del 15% de sus sueldos para destinarlos a fines solidarios. No se trata de millonarias adjudicaciones, ni parece que vayan a aparecer cuentas en Suiza, paraísos fiscales, sociedades interpuestas y toda la complicada tramoya de ingeniería financiera del caso Gürtel. Ahora bien, que de ese fondo de solidaridad de Podemos salieran sobresueldos y gratificaciones es algo que deberá aclarar la Justicia.

El torpedo de Calvente surca las bravas aguas políticas entre tiburones indignados aunque igual se acaba estrellando contra las rocas de la nada de nada. Pero su lanzamiento no habrá sido en vano: difama que algo queda... 

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