Análisis

Fernando Faces

Inflación galopante y consumo colapsado

La recuperación tras el Covid se está desacelerando a un ritmo mayor de lo previsto

30 de octubre 2021 - 06:00

EL disparo de la inflación y el desplome del consumo de las familias amenazan la recuperación. Según los últimos datos del jueves del INE, la inflación interanual se ha disparado hasta el 5,5% ,la más alta de los últimos 30 años. Me ha sorprendido el colapso del consumo de las familias, principal motor hasta ahora de la recuperación, que ha pasado de crecer un 4,7% en el segundo trimestre a desplomarse un 0,5% en el tercer trimestre. Se esperaba una desaceleración pero no un colapso. El crecimiento intertrimestral del PIB ha sido del 2%, por debajo del 2,7% esperado. Dato que no ha sido peor gracias a la inversión (1,3%) y la demanda externa(1,2%). La recuperación se está desacelerando a mayor ritmo de lo previsto por la pérdida de potencia de la demanda interna, que ha pasado de contribuir al crecimiento con un 2,1% en el segundo trimestre a un 0,2% en el tercero. ¿A qué es debido el inesperado e intenso desplome del consumo? Una de las razones es que la demanda embalsada durante la pandemia se ha vaciado y el ahorro forzoso acumulado ha fluido como consumo al mercado. Las tasas de ahorro han vuelto a su nivel normal y parte del ahorro acumulado se ha conservado como ahorro precaucional ante el reciente deterioro de las expectativas por el disparo de la inflación y las previsibles subidas de impuestos.

La inflación ahoga al consumo de las familias

No cabe duda que una de las causas más importantes de la intensa desaceleración del consumo del tercer trimestre es la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores como consecuencia del disparo de la inflación. Una inflación que los bancos centrales se han empeñado en afirmar que es transitoria pero que se está alargando en exceso y está siendo más intensa de lo esperado, dañando la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y los márgenes de las empresas. Una inflación tanto de demanda como de oferta, en el que el componente más peligroso es el de oferta, el del incremento de costes empresariales por el incremento del precio de la energía y las materias primas, los colapsos en las cadenas de suministro global, la saturación de los puertos y el incremento del coste marítimo y terrestre, la escasez de mano de obra cualificada y la escasez de algunos bienes intermedios como los semiconductores.

El incremento de los precios de los bienes industriales ha sobrepasado el 23% en el último mes. Gran parte del incremento de los precios de las materias primas y de los bienes industriales no se han pasado todavía al precio de los bienes finales. Esto quiere decir que la inflación seguirá creciendo en los próximos meses. Los bancos centrales siguen manteniendo, cada vez con menos convicción, que la inflación es transitoria y que a partir del primer semestre de 2022 remitirá.

Las presiones inflacionistas por el lado de la demanda se están mitigando a medida que el consumo familiar se desacelera. La inflación de costos por el contrario puede ser más rígida y persistente. Los cuellos de botella en la cadena de suministros se irán resolviendo a medida que avance 2022, así como también la saturación de transporte marítimo y la escasez de bienes intermedios que están provocando paralizaciones temporales de las plantas de producción y frenando la recuperación.

El aumento del precio de la energía eléctrica, factor principal del disparo del IPC puede ser más duradero y está motivado por el espectacular aumento del precio del gas natural y los derechos de emisión de CO2. Las causas del aumento del precio de la energía eléctrica son múltiples: geopolíticas, climatológicas, productivas, de almacenamiento, económicas y de transición energética. Gran parte de las necesidades de gas de Europa están abastecidas por Rusia y Argelia. Putin está utilizando la producción y distribución de gas como factor geoestratégico y geopolítico ante la resistencia de Estados Unidos y la Unión Europea a la puesta en funcionamiento del nuevo gaseoducto Nord StrEam2, a través del cual Rusia pretende suministrar gas a Alemania y parte de Europa sin pasar por Ucrania. Argelia a su vez, por razones geopolíticas en su confrontación con Marruecos, ha cancelado el gaseoducto a través de Marruecos dejando abierto sólo el de Medgaz. España recibe de Argelia el 29% de su consumo de gas, que es básico para la producción de electricidad en las plantas de ciclo combinado. Argelia se ha comprometido a suministrar a España el gas que necesite a través del gaseoducto de Medgad y transporte marítimo de gas natural líquido(GNL). En Europa los stocks de gas almacenados están en mínimos de la última década. Recientemente Putin ha dado órdenes a la empresa pública Gazprom de bombear y llenar sus depósitos en Europa, una vez que estén llenos sus depósitos en Rusia. La noticia ha repercutido en los mercados de futuros del gas, cuyo precio ha descendido sustancialmente la última semana.

El riesgo de estanflación

El adelanto del calendario de descarbonización global tras el Acuerdo de París ha determinado que los países y empresas productoras de combustibles fósiles, petróleo y gas hayan dejado de invertir en nuevas prospecciones y proyectos de producción energética fósil, lo cual, unido a los fallos de mantenimiento, producción y distribución provocados por la pandemia y las inclemencias climatológicas, han reducido la capacidad de oferta de combustibles fósiles y por lo tanto repercutido en un alza de los precios. Las expectativas de un incremento de la demanda de gas ante la previsión de un invierno frío y duro es un factor adicional que impulsado la escalada del precio del gas. Todos estos factores hacen dudar de que el impacto de la escalada del precio del gas en la factura eléctrica vaya a ser de una breve transitoriedad. Ante esta situación, el Gobierno español ha propuesto al Consejo Europeo una serie de medidas y reformas como las compras centralizadas y el almacenamiento europeos, así como el cambio de la estructura y reglas del funcionamiento del mecanismo europeo de fijación de precios de la energía. El precio para todas las fuentes energéticas la determina la última y más cara, la que iguala la oferta con la demanda, que es el gas. Ninguna de las dos propuestas ha sido aceptadas por el Consejo Europeo. Actualmente, el Gobierno trabaja en una nueva propuesta de creación de un mecanismo de fijación de precios alternativo en el que coticen solo las energías limpias y renovables (Recore) y que enviará nuevamente a Bruselas.

Concluyendo, los factores que determinan la inflación española desde el lado de los costes pueden permanecer más tiempo de lo previsto y están desacelerando el consumo de las familias y el margen de las empresas, poniendo en peligro la recuperación. Si el tiempo se prolonga y la subida de los precios se traslada a los convenios, entraríamos en una espiral de precios y salarios que podría conducir a una estanflación como la de los años 70. Este escenario se complica con el previsible en endurecimiento de las condiciones financieras por parte del Banco Central Europeo. En estas circunstancias, la derogación de la reforma laboral de 2012, la anunciada subida de impuestos, el retraso en la gestión de los fondos Next Generation y el aplazamiento de las reformas estructurales son un acto de imprudencia y de irresponsabilidad.

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