Polvo, sudor y hierro. Así como Machado, Manuel, describiera el cabalgar de El Cid por la terrible estepa castellana diríase que es pasear en verano por Sevilla. El ciego sol, la sed y la fatiga. Si ustedes tienen el valor de pasear estos días de rigurosa canícula por la Avenida sabrán lo que es bueno. Y si lo hacen por la acera de enfrente -sin segundas- a la Catedral, disfrutarán, además de la calor implacable, de una exposición en costeada cartelería. Bajo los famélicos y escasos frutales de la naranja amarga que resisten en el páramo céntrico sevillano se expone una colección de fotografías relacionada con una redada contra la homosexualidad realizada allá por los lejanos años sesenta en Torremolinos, concretamente en el llamado Pasaje Begoña.

La temática de la cartelería en cuestión viene siendo la habitual del día del orgullo gay: señores y señoras en actitud amorosa y en algunos casos bastantes ligeros de vestimenta. Hasta aquí nada que objetar, que servidor no entra ni sale en asuntos de amores y orgullos. Que cada cual haga lo que le plazca con su cuerpo y sus creencias y, que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

La cosa es que el Ayuntamiento no ha tenido tiempo ni lo va a tener de cubrir los tórridos cielos de nuestras calles con los clásicos toldos, vulgo velas, por un quítame allá esas pajas con la empresa adjudicataria de la instalación. Por lo visto (o leído) este año el que quiera sombra se va a tener que conformar con la que proporciona Maquedano o Padilla Crespo con sus excelentes sombreros y mascotas. Uno, que es de natural ingenioso, ha pensado que el próximo año se podía coordinar la exhibición de fotografías LGTBI con el entoldado de las calles añadiendo estas últimas a los doseles.

De esta forma mataríamos dos pájaros de un tiro y el viandante podría disfrutar de la orgullosa muestra a la misma vez, que diría el kaiser de El Fontanal, que la sombra proporcionada por las colgaduras del arco iris. Y así todos contentos y a la par que orgullosos. Hasta podríamos ahorrarnos un dinero que nos vendría de lujo en esta crisis -polvo, sudor y hierro- que nos cabalga.

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