Nunca olvidaré aquel día que la singular Pasión hispalense llevó mi mano hasta el aldabón de la puerta de los Nazarenos de Sevilla… Desde niño había soñado con ese instante de juramento sobre el vetusto Libro de Reglas, con pinturas de Francisco Pacheco, que redactó Mateo Alemán… Quería ser, como soy, nazareno del Nazareno, nazareno y penitente, ser de la Madre y Maestra, con Él, silenciosamente, junto a Él, eternamente, llevando su Cruz, a cuestas.

Y en Silencio, me imagino a Cristo por los caminos de una ciudad diferente de rimadores juglares, de espadachines donjuanes, de la O cruzando el puente, de Juan de Mesa y Murillo, Rinconete y Cortadillo, de haraganes Monipodios, de autos inquisidores, marinos conquistadores y fieles de San Antonio, su casa, donde yo encuentro el Silencio necesario, Silencio de pensamientos, Silencio para mis actos, Silencio pa' mis lamentos y hasta Silencio pa'l canto que, en Silencio, yo le ofrezco las noches de Viernes Santo, siguiendo siempre el Silencio de su Cruz y de sus pasos, cuando Jesús Nazareno, cargado con la cruz, camina su redención por las viejas calzadas sevillanas de La Borceguinería y la Zapatería Vieja, Génova y Compañía, Carnicería de los Abades y Doctor del Hierro, Esparto, Real de la Cestería y Espaderos...

Nazareno con la cruz al hombro, Nazareno, con sus Penas, caminando hacia el Calvario cortejado por San Roque y Recaredo, y la Gracia, la Esperanza y el salero de María Candelaria bajo palio... Nazareno y Verónica, Santas Mujeres, Dolores y Remedios con San Vicente, milagroso trianero sobre claveles que llaman El Jorobaito todos sus fieles cuando va y cuando viene, cruzando el puente… Nazareno gitano de casta y sangre que al doblar, en Triana, sus dos rodillas, lo levantan del suelo sus mareantes y en Sevilla, lo ayudan los maestrantes al caer angustiado, en la Costanilla... Canastilla de plata pa'l Nazareno a Merced de Sevilla y sus rogativas, Divino Salvador, Rey de los Cielos, Pasión de Jueves Santo Nazareno que el Dios de la Madera le dio vida… Silencio y Nazareno que enmudecío, con la cruz en su hombro, Silencio lleva, Pasión de Inmaculada y escalofrío, que cruza la Campana con señorío, Gran Poder de Sevilla y su primavera.

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