A diestra y siniestra

Vox ofrece una lección de cobardía

Santiago Abascal decía que el PP era la derechita cobarde, pero él y los suyos no demuestran muchos arrestos: anoche los candidatos de Vox se ausentaron de los ocho debates provinciales que organizó Canal Sur a los que perfectamente podían haber acudido, sin objeción de la junta electoral. A esto se le llama esconderse. Y además de falta de valentía, a la extrema derecha nacional le falta originalidad. En la plaza de toros de Las Rozas, su caudillo dijo que los partidos que participaron en los debates eran los cuatro jinetes del Apocalipsis. El redactor del discurso -Abascal es de leer- se ha inspirado en una muletilla de Jean Marie Le Pen en la Francia de los 80: "la banda de los cuatro". (Una parodia de los maoístas que dirigieron la Revolución Cultural). Aquellos eran gaullistas, centristas, socialistas y comunistas y aquí PP, Cs, PSOE y Podemos.

Aunque se quejen a lo Neymar de su ausencia en los debates, la decisión de la junta electoral ha beneficiado a Vox, porque no ha tenido que pasar examen alguno y se ha convertido en referente. Sánchez los invocó el martes, como hizo Susana Díaz en el debate andaluz del 26 de noviembre. A la expresidenta no le salió rentable el protagonismo que les dio, aunque Sánchez espera tener ahora más suerte en la división en tres partes de la derecha. El ganador del lunes, Rivera, llegó tan acelerado al segundo debate que ni antes de empezar, ni después de terminar pudo estarse quieto en el plató. Casado estuvo bastante más compuesto y fray Pablo Iglesias sorprendió a todo el mundo por su pose humilde y su petición de respeto y educación a los contrincantes. El hombre de la cal viva, los escraches o la casta, el político más agresivo y faltón en cuarenta años de democracia ha descubierto las virtudes de la Constitución del 78 y la buena educación. El tiempo todo lo cura. Hasta el populismo.

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