La ventana
Luis Carlos Peris
Del burka a Esquilache
Valido del eficiente Carlos III, el calabrés Leopoldo de Gregorio tuvo la idea de prohibir todo tipo de ropajes que dificultasen la identificación del usuario. Corría la segunda mitad del Siglo XVIII cuando don Gregorio, que lucía el blasón de Marqués de Esquilache, sufrió las iras del pueblo por su deseo de modernizar la anquilosada España. Una de sus medidas se encaminó a paliar la peligrosidad callejera prohibiendo capas, faldones y chambergos de amplias copas que contribuían eficazmente al anonimato del portador y a esconder armas bajo esos ropajes. Aquello se consideró una consecuencia más del despotismo ilustrado con que se calificaba el intento de progreso y dio lugar al conocido Motín de Esquilache que acabó con la influencia del italiano. Ahora casi cuatro siglos después se pretende legalizar el uso de otro tipo de ropajes que ocultan la identidad de mujeres en este caso. Es el burka lo que se discute y que, curiosamente, goza del favor de quienes se autocalifican garantes del progreso.
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