Cincuentenario del Vía Crucis

22 de febrero 2026 - 03:11

El Vía Crucis de las Cofradías de Sevilla cumplirá 50 años mañana lunes, con el traslado del Cristo de la Buena Muerte, de la Hermandad de la Hiniesta, a la Catedral. Curiosamente, es una herencia de los años de la Transición, cuando las hermandades también tuvieron una apertura que después las llevaría a la masificación. El primero salió en 1976, con el Cristo de las Misericordias, de la Hermandad de Santa Cruz. Resulta significativo que aquel año sólo salían a las calles sevillanas en vía crucis los crucificados de Santa Cruz y la Hiniesta, como ha recordado Rafael Jiménez Sampedro, en un reportaje publicado en el Boletín de las Cofradías de Sevilla. Es decir, la primera nombrada y la que ha tardado 50 años en ser designada. Ambas fueron las pioneras. Hoy lo raro no es la hermandad que sale, sino la que no sale por la feligresía con su imagen de Cristo, en vía crucis, durante la Cuaresma.

¿Por qué han proliferado tanto? Es evidente que el modelo de Vía Crucis público es el organizado por el Consejo, que cumple sus primeros 50 años. Ha sido imitado en muchas ciudades andaluzas por sus consejos. Y por muchas hermandades con sus titulares. Los primeros vía crucis fueron con tres crucificados: Cristo de las Misericordias, de Santa Cruz (1976), Cristo de la Fundación, de Los Negritos (1977) y Cristo de la Expiración, del Cachorro (1978). Sin embargo, se le dio una vuelta de tuerca importante en 1979, cuando salió por vez primera en el Vía Crucis el Señor del Gran Poder. Y aunque, en 1980, volvió a salir un crucificado, el Cristo del Amor, ya se empezó a alternar: Pasión (1981), Vera Cruz (1982), Nazareno del Silencio (1983), Caridad de Santa Marta (1984) y el misterio de la Piedad del Baratillo (1985). Aquel año salió por primera vez una dolorosa. Aunque la primera Virgen que salió sola fue la Soledad de San Lorenzo en 1988.

De los primeros vía crucis se suele decir que acudía más público que ahora. Pero, como ya tengo cierta edad, recuerdo que en 1987 se nombró al Señor del Gran Poder, por segunda vez, para revitalizar el Vía Crucis. Ahora se sigue debatiendo sobre si conviene repetir imágenes. Es discriminatorio suponer que tienen menos devoción las que no han sido nombradas en estos 50 años. Aunque es verdad que en los primeros vía crucis salieron imágenes que atraían a muchos devotos.

Un vía crucis es un acto piadoso. Se puede hacer dentro o fuera del templo, con una imagen o con una cruz. Es para rezar. Proponer que se restrinjan carece de sentido. Otra cuestión es cómo se hacen. La Hiniesta, por ejemplo, los organiza muy bien. Recorre todos los años las calles de su barrio. Y por fin, en 2026, irá a la Catedral.

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