La ventana
Luis Carlos Peris
Un eslogan que pervive
Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana, que para eso es San Saturnino en todos los almanaques. Día de San Valentín, Día de los Enamorados según sacaron de pila las grandes superficies de la época, que eran las que habían creado Pepín Fernández y Ramón Areces junto a la madrileña Puerta del Sol. Y allí, junto al Kilómetro Cero de la red viaria nació ese magnífico ideario de buenas intenciones que es el eslogan de marras con película de Concha Velasco como propina. Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana y muchísimo menos que pasado mañana, añade servidor con natural espontaneidad. En esa frase se condensa el contrapunto casi imposible a una convivencia que puede derivar al maltrato y, quizá, a la separación; el antídoto soñado para que la violencia de género tan denunciada hogaño desapareciese, hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana, o sea.
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