El parqué
Nuevo máximo del IBEX 35
Debe ser este partido el punto de inflexión para paliar un curso de pesadilla. La mala dirigencia del club ha influido decisivamente en la mala andadura del equipo. Un equipo, por cierto, sin nada que ver con lo que ha sido el Sevilla en estos años. Demasiados errores para que a tres partidos del final tenga el Sevilla que sentir el vértigo de una posición clasificatoria que da miedo. Y así las cosas, Sevilla-Las Palmas esta noche en Nervión.
Las Palmas, con un pie en Segunda, o los dos ya, llega a vérselas con un equipo que no está acostumbrado a estos avatares. Y es que la andadura del Sevilla en este 2025 ha conseguido algo inimaginable, empeorar la imagen del curso anterior. Y si el anterior fue nefasto, lo de éste no tiene nombre, que si con García Pimienta iba mal, con su sucesor ha entrado en barrena, absolutamente peleado con la victoria tras una suerte de partidos con equipos que no se comen a nadie.
Pero se ha acabado el tiempo de analizar lo hecho para dar rienda suelta a lo que resta por hacer. A sólo cuatro puntos del abismo no caben revisiones sino actuaciones con las que evitar la gangrena gaseosa. Y una de las intervenciones ha de ir encaminada a poner en la yerba alineaciones que no rocen el surrealismo de la que saltó a la cancha viguesa. Una alineación de equipo muy menor más preocupado de guardar la ropa que de nadar en busca de poder con el rival.
Es una final, claro que sí, la cita de esta noche en Nervión frente al equipo de un viejo conocido. Las Palmas es con el Sevilla el equipo que peores números presenta en lo que va de año si prescindimos del Valladolid que ha hundido Ronaldo. Siempre en fútbol es premisa indispensable ganar, pero es que lo de esta noche va más allá. Es hora de poner pies en pared para arreglar sobre el pasto lo mucho que se desarregló en la moqueta. Por lo civil o por lo militar, ganar de una vez.
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