Análisis

Francisco E. Sánchez

Una glorieta en homenaje a Carmen Sevilla

El autor, familiar de la artista, repasa su trayectoria y señala que siguen a la espera de un homenaje adecuado antes de que se cumpla el centenario de su nacimiento en el año 2030

Una glorieta en homenaje a Carmen Sevilla.

Una glorieta en homenaje a Carmen Sevilla. / D. S.

MARÍA del Carmen García Galisteo, mi tía, de nombre artístico Carmen Sevilla, fue una persona muy querida en toda España e Iberoamericana: actriz, cantante y presentadora de televisión en varias cadenas nacionales y autonómicas. Nació en Sevilla, en el barrio de Heliópolis, en casa de su abuelo, Don Cecilio de Triana. Poco después su familia se mudó a la calle Feria, número 23, donde vivió hasta los diez años. Posteriormente se traslada a Madrid. Nació el 16 de octubre de 1930, 4 meses después de la clausura de la Exposición Iberoamericana de 1929.Desde que nació estuvo en contacto con la música, siendo hija del compositor y letrista Antonio García Padilla. Su abuelo paterno, José García Rufino, fue un periodista satírico andaluz.

Hizo su debut como actriz en 1947, con sólo 17 años, participando en la película Serenata española en la que solo se le dio un pequeño papel y no fue acreditada. Sin embargo, a pesar de que su primera intervención actoral no tuvo tanta relevancia, reapareció en 1949 protagonizando junto a Jorge Negrete la cinta hispano mexicana, Jalisco canta en Sevilla Tras el estreno y éxito de este filme, su carrera despuntó y comenzó a realizar varios trabajos cinematográficos en España, además de estar presente también, internacionalmente, en países como Francia, Estados Unidos, Argentina y México; especialmente sus actuaciones en este país la convirtieron en una figura de la época de oro del cine mexicano.

Entre sus trabajos más destacados como actriz, se encuentra su participación en las películas La Revoltosa (1950), Violetas imperiales (1953), Gitana tenías que ser (1953), La fierecilla domada (1956), La venganza (1958, primera película española nominada a un Oscar), Pan, amor y Andalucía (1958), Rey de reyes (1961), Camino del Rocío (1966), El apartamento de la tentación (1971), Marco Antonio y Cleopatra (1972), Nadie oyó gritar (1972), No es bueno que el hombre esté solo (1972) o La loba y la paloma (1974).

En los tristes años posteriores a la criminal guerra civil, Carmen Sevilla, con su arte, simpatía y luz interior, proporcionó alegría a muchos españoles en esa época oscura y paseó el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo. Toda Iberoamérica, Francia, Estados Unidos ( Hollywood la quiso contratar) Italia y otros. Trabajó en cine con los actores más relevantes del momento, Vittorio de Sica, Raf Vallone, Charlton Heston, Jorge Mistral o Luis Mariano.

Como actriz de cine realizó, desde 1946 a 1978, 63 películas. Fue dirigida por regidores tan importantes como Pedro Olea, Eloy de la Iglesia, Gonzalo Suárez o Juan Antonio Bardem. En televisión, desde 1986 a 2010, participó en 18 programas. Por su belleza y simpatía personal fue conocida como “la novia de España”.Como cantante fue destacada. Con amplios conocimientos musicales, cantaba con sentimiento auténtico y ello la llevó a lo más alto.

Por estas y muchas otras razones, su familia espera un homenaje adecuado antes que se cumpla el centenario de su nacimiento en el año 2030. Un homenaje que no puede reducirse al nombramiento de una calle con su nombre en Heliópolis, su barrio de nacimiento, sino que tiene que ser más cualificado, acorde con la importancia de Carmen en la promoción de su ciudad natal.

Como su fecha de nacimiento es casi igual a la fecha del cierre de la Exposición Iberoamericana de 1929, pensamos que el Ayuntamiento podría hacerlas coincidir. Para Carmen Sevilla, diseñar una glorieta en el Parque de María Luisa, idea lanzada por el doctor en Biología Tomás García. Para conmemorar la Exposición, una avenida que ya conecta las plazas de España y América con los nombres de todos los que hicieron posible el evento, comenzando por el Padre de la Exposición, Aníbal González. Las personas destacadas en el acontecimiento que cambió Sevilla tendrían así un recuerdo permanente: los comisarios Luis Rodríguez Caso y José Cruz Conde; los arquitectos, Vicente Traver, José Espiau y Muñoz; los arquitectos de los pabellones nacionales e internacionales; diseñadores como Santiago Martínez Martín; y los políticos locales Joaquín de Haro Conradi, Pedro Rodríguez de la Borbolla, Nicolás Luca de Tena y tantos otros sin cuya participación la Exposición no hubiera sido posible.

Desde aquí quisiera que instituciones, hermandades y a todos aquellos colectivos ciudadanos con los que ella colaboró desinteresadamente cuando se lo solicitaron, hagan suya esta propuesta y se impliquen en ella.Carmen Sevilla es un tesoro para nuestra ciudad. Su recuerdo supone una obligación para el Ayuntamiento. Dignificar su memoria adecuadamente es imprescindible.

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