Análisis

Roberto Pareja

El 'momentazo' de Abascal

La moción de censura de Vox va a ser la menos apoyada de las últimas cinco y le servirá a su líder para darse tono y de trampolín a su candidato en Cataluña 

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un acto electoral en Dos Hermanas. El líder de Vox, Santiago Abascal,  durante un acto electoral en Dos Hermanas.

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un acto electoral en Dos Hermanas. / José Ángel García

A la crisis de la pandemia, focalizada en el tira y afloja entre Sol y Moncloa, al enfrentamiento entre el Gobierno y el Poder Judicial por el celo de Sánchez por la seguridad (del Rey y de la aprobación de los Presupuestos) y la revitalización del procés con la tramitación de los indultos anunciada a bombo y platillo por el Gobierno en el Congreso y la inhabilitación del presidente de la Generalitat se suma ahora la moción de censura que ha registrado Vox este martes en el Congreso.

Más madera. Santiago Abascal se presenta como alternativa al Gobierno "criminal" e "ilegítimo" de Pedro Sánchez con la garantía de que fracasará en el empeño, como ha sucedido con tres de las cuatro mociones de censura presentadas hasta la fecha salvo la que acabó con el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2018, aunque la formación ultraderechista también se asegura, de eso se trata, sus minutos de gloria en la escena informativa en una semana muy propia, la del 12 de octubre, la Fiesta Nacional, según los plazos que marca el reglamento del Congreso de los Diputados. 

Está destinada a ser la moción de censura con menos respaldo desde la restauración de la democracia pues, salvo sorpresa, Abascal no va a pescar ni un voto al margen de sus 52 escaños en la Cámara Baja. Felipe González logró 152 en su intento de desbancar a Adolfo Suárez en 1982. Francisco Hernández Mancha sumó 67 cinco años después ante el de Bellavista. Pablo Iglesias recabó 82 en 2017, un año antes de que Pedro Sánchez fulminara (180) a Mariano Rajoy.

Ningún presumible respaldo 

Abascal va a quedarse más solo que la una. Sus dos aliados naturales, PP y Ciudadanos, ya le han dejado caer que no cuente con ellos. Sospechan que el brindis al sol de Abascal va a reactivar al bloque que llevó a Sánchez a Moncloa y, para colmo, en plenas negociaciones de los Presupuestos. "Una moción de censura que va a aglutinar a su Gobierno Frankenstein es un refuerzo a Sánchez", según el líder del PP, Pablo Casado.

Pero ni aún siendo la derecha un todo uno le darían los números a Abascal. El PP tiene 89 escaños y Ciudadanos una decena, así que sumando sus 52 diputados obtendría 151, a 25 de los 176 de la mayoría absoluta que precisaría para salir airoso del singular trance.

Pero lo que pretende Abascal con su baladronada no es llegar a Moncloa sino recobrar protagonismo en el foco mediático, en el que va a brillar con luz propia Ignacio Garriga, el candidato de Vox a la Generalitat de Cataluña, que entrará de esta pomposa manera en campaña.

Abascal: "Hay que evitar que España caiga en la ruina y en la muerte que el Gobierno sociacomunista nos trae"

Abascal anunció a finales de julio en el Congreso su compromiso de presentar la moción de censura para evitar que “España no caiga en la ruina y en la muerte que el Gobierno sociacomunista nos trae”, aunque eludió confirmar quién asumiría esa responsabilidad. Las especulaciones pasaban por la emergente Macarena Olona o el ya conocido Javier Ortega Smith, e incluso personalidades sin carné de Vox, y finalmente se ha optado por catapultar a su candidato en Cataluña para intentar entrar en el Parlament a rebufo de la pica en Flandes que supuso para Vox lograr un escaño en el País Vasco (por Álava) en los comicios del pasado junio.

Abascal va a vivir su momentazo opositando a inquilino del Palacio de la Moncloa. A sus 44 años, lleva desde los 23 en cargos y puestos en lo público. Militante del PP desde su mayoría de edad, fue diputado en el Parlamento Vasco entre 2004 y 2009.

Vivió pues en primera persona los años de plomo de la banda terrorista ETA. "Cuando tenía 21 años -ha relatado- las amenazas eran permanentes, porque casi toda mi familia iba en las listas del PP, nos montaban manifestaciones a la puerta de casa,  llegaron a pintar amenazas en los caballos de mi padre… ETA intentó asesinar a mi padre tres veces".

El 'chiringuito' de Aguirre

En 2010 al quedarse el PP fuera del Parlamento Vasco, Abascal comienza su andadura madrileña. De la mano de Esperanza Aguirre, entonces presidenta regional, que lo coloca a dedo como director de la Agencia de Protección de Datos autonómica.

Los recortes presupuestarios acaban con la Agencia, pero su madrina lo recoloca  como director gerente de la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social. Un organismo parasitario, sin actividad conocida, con un solo empleado, y donde Abascal cobraba un salario de 82.000 euros al año.

Es en 2013, tras acabarse el chiringuito, cuando Abascal funda Vox. Derrotada ETA, se busca nuevos enemigos. Rajoy, por blandito, los inmigrantes, los homosexuales, las mujeres, algunas de ellas feminazis que entienden el aborto como un método anticonceptivo, los separatistas que quieren acabar con España o los "bolivarianos" de Podemos.

Planteamientos binarios de un maniqueísta radical con los que se ha llevado al huerto los votos de más de tres millones y medio de españoles en las últimas elecciones generales, aupando a la extrema derecha como tercera fuerza en el Parlamento.

Se presenta como el hombre providencial de la segunda Reconquista y martillo de herejes, un salvador de la patria hiperventilado que salvaguarda la unidad de España amenazada por los “inútiles” del PP, los “oportunistas” de Ciudadanos, los “traidores” del PSOE y los “criminales” secesionistas.

Ofrece soluciones sencillas a problemas complejos sin complejos. Los conflictos territoriales se arreglan con tanques o con la supresión de las autonomías; la inmigración descontrolada se frena con muros como rascacielos y deportaciones masivas; la crisis económica con menos impuestos y la baja natalidad prohibiendo el aborto... 

Todo esto subyace en esa alternativa al Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos que se ha registrado este martes en el Congreso, el momentazo de Abascal, aunque más que a torpedo suena a churro y va a darse un porrazo con sus cero apoyos extramuros cual don Quijote lanza en ristre.

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