La lengua española mala
El punto puede ser de platino
Con la colaboración especial del VAR consiguió el Sevilla la heroicidad de sumar un punto. Juanlu, que se había salvado de la roja a los dos minutos, vio la segunda amarilla al cuarto de hora y ahí se quedó con la complicada tarea de afrontar ochenta minutos en inferioridad numérica.
Y hasta encontraba el inesperado premio de ponerse por delante en el marcador a tres minutos del descanso en un tiro de Sow que encontraba la ayuda del desvío de un rival. Este primer tiempo fue el cuento de un gato panza arriba ante un rival sin ideas. El gato era el Sevilla y el cortito de ideas la tropa vitoriana, que no le sacaba fruto a jugar con un hombre más.
El gol de Sow hacía ir al intermedio con el talante intacto, pero no fue para bien. La segunda parte ya tomó el Alavés conciencia de su ventaja y acorraló al Sevilla para que apenas superase el ecuador de la cancha. Afortunadamente para el Sevilla, tenía enfrente al Alavés, que empujaba con el corazón, pero sin cabeza, sin combinar en las cercanías del área, sólo rifando balones.
Pero llegó el empate de la única forma que se preveía, a pelota parada, en un córner que Martínez cabeceaba a la red. Quedaba un mundo, el Sevilla se agarraba al larguero, todo se libraba en campo local y en éstas Boyé fusilaba a Vlachodimos, pero el VAR dijo no y el gol no se validó. Quedaba mucho, pero el Sevilla defendió un punto que puede valer su peso en platino a la hora del balance final.
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