CONCIERTO Concierto de AC/DC en Sevilla, todos los detalles

LAS Brigadas Internacionales participaron en diversas batallas de nuestra Guerra Civil, entre ellas la del Ebro: el Ejército republicano cruzó el río desde tierras tarraconenses y poco faltó para que se hiciese con Gandesa. Solían animarse con dos rumbas y el estribillo de una era "¡Ay, Manuela! ¡Ay, Manuela!" Hace unos años el recientemente fallecido Pete Seeger la entonó en Barcelona. Unos padrinos inmejorables para cualquier separatista catalán: las Brigadas Internacionales, Seeger, Tarragona, Barcelona y el Ebro... Impecable y, sin embargo, un grupo de separatistas ha vuelto a armar la del Ebro porque un famoso futbolista del Barça (Puyol), en connivencia con su catalana esposa, ha osado llamar Manuela a su primogénita. Sorprendente.

El argumento parece ser que, en su separatista opinión, Manuel es muy español. Todavía más sorprendente. Los filólogos nos dicen que es un nombre hebreo, contracción de Enmanuel, cuyo significado es Dios está con nosotros y como tal se aplicó a Jesús de Nazareth. Es, pues, un nombre judeo-cristiano más que español. La prueba es que ningún Papa ha osado llamarse Manuel, quizás por considerar un acto de soberbia confundir su epíteto con el del Hijo. No creemos que la intención de los antimanuelistas sea arremeter contra la cristiandad: ¿Qué haríamos en ese caso con todas las Montserrats, nombre que alude a la Madre de Cristo y que precisamente lo han sugerido como una alternativa aceptable de puro catalán que es? La explicación debe ser quizás de tipo político, quizás una discreta puya a la Monarquía que privó a Cataluña de su feliz independencia... Pero tampoco entre los Reyes de España, sean godos, austrias o borbones, figura ningún Manolo, aunque si los hay en Portugal. Claro que mal empezarían si molestasen a los mismos portugueses cuyo apoyo solicitarán para formar un Consorcio, con Cataluña, el sobrante de España y Andorra. O sea que acaso la cosa vaya contra los manueles plebeyos, como Manolo Caracol o Manolo Escobar. Pero tampoco cuadra porque entre los autores más venerados de nuestra juventud figuraban Manuel Zacristán, filósofo marxista siempre asociado a Cataluña por más que naciese en Madrid, y Manuel Vázquez Montalbán, el famoso novelista de la misma tendencia y que, además, nació en el sitio correcto. Y, lo que es más demoledor, el autor de la música del himno del Barça fue un catalán de nombre ¡Manuel!, con plaza en Badalona y todo.

Qué torpe. Ahora caigo. La cosa va contra las manuelas y no contra los manueles. Después de todo, lo de Manuel se puede catalanizar en Manel, como Manal Fontdevila, el humorista de El Jueves. Ahí hay materia: de Manuela Reyes a Manuela Malasaña la lista sería interminable. Y sin embargo, tampoco vale: me encuentro entonces con el muy alabado restaurante, dedicado a la cocina catalana, En Ca la Manela. Ese delator Manela se ubica en la bien gerundense localidad de Espolla (no es coña, Espolla). Va a resultar que el antimanuelismo de los separatistas es pura ignorancia. Claro que no por eso hay que renunciar a nada y siempre se podrá decir "¡En mi ignorancia mando yo!".

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