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Antonio Montero Alcaide

Caridad y misericordia

La documentada historia de un hospital arahalense es manifiesta prueba de la caridad y la misericordia

22 de junio 2023 - 01:15

La caridad y la misericordia son virtudes que asisten tanto a sus practicantes como a los des-tinatarios, si bien más parecen aliviar las turbaciones y los males de estos últimos. Son, además, virtudes intemporales o, quizás mejor, de todo tiempo, aunque esta posmodernidad altere las certezas tenidas como incontrovertibles. Puede entenderse, por ello, que tan excelsas virtudes pongan nombre a un hospital de la localidad sevillana de Arahal, fundado en el siglo XVI, el Hospital de la Santa Caridad y Misericordia, y que un reputado arahalense, Rafael Martín Martín, recientemente incorporado a la muy digna condición de cronista oficial de la localidad, haya dedicado años de tarea a las rigurosas páginas de una obra auspiciada por el Ayuntamiento de Arahal: La labor asistencial del hospital de la Santa Caridad y Misericordia de Arahal a lo largo de su historia. Tan es así, que sus capítulos recorren los siglos, desde la fundación del hospital, en 1516, por la primitiva hermandad del mismo nombre, constituida algunos años antes, en 1501, hasta las actuales gestiones de la Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia y la Fundación Gerón, a fin de fundar una residencia en el edificio del antiquísimo hospital. Afirma en el prólogo Rafael Martín Humanes, hijo del autor y asimismo versado en historia, que con el libro “se pretende realizar una aproximación al mundo de las instituciones asistenciales y hospitalarias del mundo rural sevillano en época moderna y contemporánea”, propósito de sobra conseguido en las más de trescientas cincuenta páginas de su contenido.

Acierta al autor al vincular la obra asistencial con la situación de la localidad a lo largo de los siglos. De modo que la fundación del hospital debió resultar del catálogo de desgracias mayores que se sucedieron en la provincia de Sevilla durante las últimas décadas del siglo XV. Las vicisitudes históricas determinan, entonces, la evolución y naturaleza de la asistencia hospitalaria. Valga de muestra la atención a los soldados, que se presta en las décadas finales del siglo XVIII, sobre todo de 1781 a 1785, coincidiendo con uno de los asedios a Gibraltar. Los registros de ingresos dan pormenorizada cuenta de los regimientos de procedencia y los tratamientos adoptaban lo establecido por el enciclopedista romano Cornelio Celso (siglo I d. C.) en De medicina: la trina ordenación de dietética, cirugía y farmacoterapia. De ahí que en el hospital no faltara el chocolate, muy costoso para las clases populares, suministrado a los enfermos dos veces al día: una en el desayuno, junto al correspondiente trozo de hogaza con aceite y azúcar –las populares “papochas”–, y otra en la merienda, junto al bizcocho. Sabrosa ingesta, como provechosa lectura la de esta obra sobre el hospital arahalense de la Santa Caridad y Misericordia.

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