El sector del taxi ha hecho en Sevilla un esfuerzo importante por ponerse al día y responder a la demanda de un público que exige calidad. Pero sigue teniendo su garbanzo negro en el colectivo que ha hecho suya la parada del Aeropuerto y que ha impuesto su ley con métodos que la Justicia ha tenido que investigar porque rozaban lo delictivo. Ahora están enfrentados entre ellos y el ex líder de la asociación Solidaridad ha denunciado por amenazas y coacciones a la actual dirección. Mientras tanto, el problema de fondo sigue sin resolverse y el servicio sin prestarse con las necesarias garantías.

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