Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Paco Bizcocho, ya en el Olimpo de los béticos

POSIBLEMENTE las generaciones contemporáneas desconozcan qué significó Coria del Río en el fútbol patrio, pero con decir que fue calificada como la Baracaldo del Sur tengamos mucho camino andado hasta su explicación. Del Prado, un descampado junto al río, han salido un gran número de futbolistas y muchos lograron jugar en Primera División, con Manolo Ruiz Sosa como máximo exponente a nivel internacional.

Dicen los corianos más fundamentalistas que Miro, el Miro, fue el mejor de todos aunque jamás abandonase Coria. Otros tuercen por Pepe Herrera, al que una grave lesión para la cirugía de entonces le cortó las alas. Jeromo y Milan son otros futbolistas predilectos en las eternas discusiones en las barras corianas. También raciales como Enrique o su hermano Manolillo el de las vacas, Manolo Cardo, que fue más importante en el banquillo que en el campo, o Juanito...

El abanico coriano cuenta con numerosas y variadas varillas, siendo Rogelio el futbolista más singular de cuantos salieron del Prado. Con una zurda a lo Puskas, Rogelio Sosa Ramírez es leyenda que perdura y de su mano vivió en el Betis un futbolista que hoy recibe el reconocimiento debido en el club de su vida. Un futbolista que llegó a Heliópolis con trece años, que subió a Primera gracias a Antonio Barrios y que fue el primer lateral derecho en ganar una Copa del Rey.

Paco Bizcocho, Francisco Bizcocho Estévez, entra hoy en el Olimpo de los futbolistas que defendieron las trece barras con corona. Tendrá su sitio en el imaginario material que se ha creado en las tripas del Villamarín para que desde hoy ningún bético se olvide de cuanto dio desde el flanco derecho de la defensa verdiblanca. Está claro que dignificar el pasado sirve para abrillantar el presente y cimentar el futuro, algo que el Betis, más vale tarde que nunca, está cumpliendo.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios