La ciudad y los días

Carlos / Colón

Pan, toros, fútbol y televisión

29 de diciembre 2012 - 01:00

AYER hizo público Barlovento Comunicación su Análisis televisivo 2012. Lo más llamativo en él es que Tele 5 arrebate el liderazgo a La 1 de TVE como cadena más seguida, pasando al tercer lugar tras Antena 3; que se haya batido el récord absoluto de consumo televisivo (246 minutos de media por individuo y día); que las 20 emisiones más vistas -salvo el Telediario 2 del 17 y el 24 de abril- sean todas futbolísticas; y que Andalucía sea la región más consumidora de televisión de España. Así están las cosas. La más denostada es la más vista. Nunca tantos españoles han visto tanta televisión. El fútbol reina. Y Andalucía, como de costumbre, lidera lo peor. Esto es democracia pura, ejercida a través de esa urna permanentemente abierta que es el mando a distancia.

Los progres decían que la televisión y el fútbol eran el nuevo opio del pueblo suministrado por el franquismo. La versión moderna del pan y toros contra el que se alzaron los ilustrados, los liberales y los regeneracionistas desde que el ilustrado León de Arroyal publicó en 1792, de forma anónima, su famoso panfleto Pan y toros. Oración apologética en defensa del estado floreciente de España, que durante generaciones fue citado y cuyo final tantos se aprendieron de memoria: "Haya pan y haya toros, y más que no haya otra cosa. Gobierno ilustrado: pan y toros pide el pueblo. Pan y toros es la comidilla de España. Pan y toros debes proporcionarle para hacer en lo demás cuanto se te antoje in secula seculorum. Amen".

Pues sigue habiendo toros 220 años después y sigue habiendo pan y toros en una versión infinitamente más seductora, eficaz e intelectualmente letal que las fiestas de toros de finales del siglo XVIII o de la restauración borbónica de Fernando VII. Lo que no hay, mire usted por dónde, es Ilustración. Como sigue habiendo televisión y fútbol -y más que nunca- tras tres décadas de democracia. Lo segundo, el fútbol, ningún mal hace. Como tampoco lo hacían ni lo hacen los toros. Se equivocaron los ilustrados, primero, y los progres, después, cargando sobre ellos los males patrios. Lo de la televisión es más preocupante. No por ella misma, sino por sus contenidos y por el tiempo que le dedicamos. Estamos en lo de León de Arroyal en versión global: haya consumo y televisión (más redes sociales o videojuegos), y más que no haya otra cosa. Es lo que conviene a quienes hacen en lo demás cuanto se les antoje.

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