Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
Llovía y hasta copiosamente, oiga, qué maravilla. ¿Será verdad que el otoño se comportará debidamente para que el fantasma de la sequía desaparezca? Nadie lo sabe, ni siquiera esos expertos en isobaras y en el conocimiento de lo que nos mandan las Azores pueden adelantarlo. Nos echábamos a la calle y llovía, eso era lo principal y vaya si es fastidiosa la lluvia en esta Sevilla de obras sin terminar y de pavimentos mal acabados que convierten la ciudad en una zona lacustre. Todo daba igual viendo cómo el agua caía en esta tierra tan sedienta y con ella verdearán los campos y se le dará carpetazo a esos paisajes yermos y descorazonadores. Al fin, el otoño presentaba la cara que se espera y a ver si este maná que es la lluvia en tiempos como éstos sigue prodigándose aunque se multipliquen los charcos y su fastidio.
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