Perdida 5 años después

29 de noviembre 2015 - 01:00

QUÉ es el humo negro? ¿Qué quieren Los otros? ¿Por qué Locke no va ya en silla de ruedas? ¿Dónde está la isla? Y lo que es más importante: ¿Jack o Sawyer? ¿Sawyer o Jack?

Lo sé, voy con muchos tiempo de retraso, pero es que, más de cinco años después de que terminase la que seguramente fue la primera serie fenómeno de masas, me he puesto a verla. Y sí, estoy total absoluta e irremediablemente enganchada a Lost (Perdidos).

Recuerdo como si fuera ayer ese día en 2010 cuando el mundo entero enloqueció con el final de la serie. Yo entonces sentí cierta tranquilidad de no haber perdido años para un final que parecía no gustar a nadie. Ni pregunté entonces. Pero hace poco, en un absurdo impulso de auto spoiler, pinché en un artículo que desvelaba los finales de las series más exitosas de los últimos años. Al llegar a Lost, decía: "Da igual. Nadie lo entendió". Perfecto.

No puedo dejar de repetir lo maravilloso que es ver una serie de gran éxito, descontextualizada. Vaya si la estoy disfrutando. Me atrevería a decir que más que aquellos que la siguieron fielmente, digamos, a tiempo real. Es cierto que se pierde esa tensión de saber que te queda una semana hasta el próximo capítulo, la comidilla con los compañeros que comparten tu adiccón, las teorías y cuchichear para que ese que todavía no lo ha visto, no se entere. Pero es que verla marcando el propio ritmo (hoy me pego una panzada de cinco capítulos, mañana solo… cuatro) quita esa ansiedad de sentirse huérfano los días que no se emite; y hacerlo además sin teorías de críticos televisivos en ciernes y, sobre todo, con un final tan abierto, da paz mental.

Así que no puedo más que recomendar engancharse a una serie de las gordas con (mucho o poco) margen de tiempo desde su boom. Es el momento de Los Soprano, Friends, Dexter o Breaking Bad. O Médico de Familia, y Compañeros, claro.

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