Carlos Navarro Antolín
Ese ratito diario del cura del Porvenir
Con las carnes abiertas han levantado la persiana en estos días muchos negocios tradicionales de la hostelería sevillana que permanecían cerrados desde el inicio de la pandemia. Ha sido el caso de la Abacería de San Lorenzo, de Casa Ricardo o de Casa Moreno y de otros más modernos como Cañabotas. Parece que el paisaje hostelero del centro de la ciudad se va normalizando, pero lo que trasluce el sector es que se está haciendo un esfuerzo que no se está viendo correspondido por las expectativas de negocio. La ciudad está mucho más vacía y el miedo al contagio hace el resto.
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