La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Pilatos y la arqueología macarena

No puede ser menos macareno el anillo de Pilatos autentificado: de pobretón y rácano bronce

Un anillo de la mano que sujeta la clámide o de la que tan expresivamente deja caer del reposabrazos de su trono ha sido autentificado por los investigadores israelíes. Se trata, naturalmente, de un anillo del Pilatos que condenó al Señor de la Sentencia. El anillo se encontró hace 50 años en las excavaciones del Herodión, el palacio que Herodes el Grande, el de la matanza de los inocentes y padre del que despreció al Señor del Silencio, se construyó el año 20 a. C. cerca de Belén. Ahora se ha descubierto en él una inscripción en griego que identifica a su poseedor: Pilatus. Pura arqueología macarena.

El anillo pudo ser propiedad del prefecto que por orden de Tiberio gobernó la Judea sometida a Roma entre los años 26 y 36 o de alguno de los altos funcionarios que lo utilizaran para sellar en su nombre. Por su corrupción, crueldad y latrocinio Pilatos fue destituido tres años después de condenar al Señor. Hay quien mantiene que, estando ya entonces bajo sospecha, lo condenó para evitar que los disturbios desacreditaran aún más su imagen ante el emperador, comprometiendo su puesto. Cosa que la sabiduría popular sevillana afirmó antes que los eruditos en la saeta que Pastora Pavón le cantaba al Señor de la Sentencia: "Pilatos, por no perder el destino que tenía, dictó sentencia cruel contra el divino Mesías".

La arqueología va autentificando la historicidad de las Escrituras. En 1992 fue descubierta la tumba de Caifás y en la actualidad se puede contemplar la urna osario de quien va sobre el paso de San Gonzalo en el Museo de Israel de Jerusalén. Las exhaustivas excavaciones entre 1968 y 2003 en la Casa de Pedro de Cafarnaúm la autentificaron gracias a los grafitis de los peregrinos escritos en sus paredes desde la segunda mitad del siglo I. En 2007 se encontró la tumba de Herodes. Y ahora se identifica un anillo de Pilatos.

No vendrá para Sevilla, por supuesto. Injusto. Haciendo salvedad de su presencia en el Credo ("padeció bajo el poder de Poncio Pilatos"), en ciudad alguna está más presente el prefecto que en Sevilla, donde hasta tiene casa a su nombre y favorecedores retratos de Castillo Lastrucci en la Macarena y San Benito (el preferido por Núñez Herrera: "¿Quién se acuerda ante este Pilatos tan simpático y buen mozo de aquél otro Pilatos, del de la palangana?"). Eso sí, no puede ser menos macareno el anillo autentificado: no de oro, sino de pobretón y rácano bronce.

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