La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
LAS grandes obras son las que más llaman la atención en la campaña electoral. Pero hay otras realidades que llaman más la atención de una parte del vecindario, aunque sólo sea por proximidad. Es el caso de la socialización de las pistas de pádel, con césped artificial y paredes de vidrio templado y de seguridad, en los barrios menos adinerados de Sevilla. Donde hace pocos años no podían imaginarse que estuvieran a su disposición instalaciones, y tan buenas, para una estupenda modalidad deportiva que no tiene culpa del sambenito adquirido durante los años del ladrillo porque sólo era imaginada en urbanizaciones y clubes de familias con mayor nivel de renta. Un arquetipo que se forjó mentalmente en la división de clases sociales y en el paisaje de los chalés y de las segundas residencias.
La propaganda municipal, impresa y audiovisual, da la cifra de 32 pistas de pádel en los barrios, como un reclamo para reivindicar su buena acción de gobierno. Ya las he visto en uso en el excelente complejo deportivo de Alcosa. Ahora se abren las construidas en el Polígono Sur. Es Izquierda Unida quien ha impulsado estos equipamientos. Es el PSOE quien puede beneficiarse de rebote en las urnas, porque todo lo concerniente al Ayuntamiento lo asocia al alcalde quien no esté versado en los particularismos de la gestión municipal con pacto de por medio. ¿Veremos de corto, jugándose los votos en un triangular de pádel, a Torrijos, Espadas y Zoido, en el Grand Slam de Amate, Pino Montano o Padre Pío?
Quién iba a decir a los habitantes de barrios especialmente diezmados por el paro y muy discriminados en el acceso a buenos empleos, que la igualdad de oportuidades iba a ser el pádel. Disfruten del juego, y den muchos raquetazos para desahogarse.
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