Azul Klein

Charo Ramos

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Portadas de vinilos

Vicente Escudero retratado por Richard Avedon y Lole por Máximo Moreno son arte y memoria colectiva

Hoy se clausura en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) la muestra que recoge las creaciones del artista José Miguel Pereñíguez para el espectáculo La vigilia perfecta del bailaor sevillano Andrés Marín, que las empleó en la escena y en su propio vestuario. Además de poder recrearnos en la desbordante imaginación del pintor y escultor sevillano, en su peculiar interpretación de los códigos de la indumentaria y el baile flamencos atravesada por la herencia de Zurbarán o Beckett, hay expuesto un vinilo de la colección personal de Andrés Marín sobre el que conviene detenerse. Se trata del disco Flamenco! donde oímos taconear pero también cantar por farrucas o tangos gaditanos al célebre bailaor vanguardista Vicente Escudero. El álbum lo publicó el sello Columbia en Canadá en 1956 y un año después en los Estados Unidos y es, como bien sabe Andrés Marín, un tesoro en su género. Escudero ya había posado para grandes artistas como Man Ray pero, en esta ocasión, fue la cámara de Richard Avedon la que logró extraer todo el misterio de su estampa, al igual que sucediera un par de años después con los icónicos retratos de Marilyn Monroe que firmó el excepcional fotógrafo neoyorquino. La inclusión de esta carátula en la muestra del CAAC recalca el diálogo entre disciplinas artísticas, entre la música y el zapateado de Escudero y la habilidad de Avedon para captar la radical personalidad del bailaor vallisoletano que, lejos de ocultarse, queda subrayada en toda su intimidad por las numerosas capas de maquillaje.

En los últimos años las principales colecciones artísticas españolas han puesto el foco en cómo la portada de los vinilos de música ha sido un campo para la experimentación de fotógrafos y artistas que, además, sirve de emblema de una época. Colaboraciones que han hecho historia como las de Annie Leibovitz con Cyndi Lauper, Irving Penn y Miles Davies o William Klein y Serge Gainsbourg permanecen en la memoria colectiva gracias a esas carátulas y cubiertas.

Desde Sevilla, una de las aportaciones más importantes en este sentido es la del fotógrafo y pintor Máximo Moreno, cuya contribución a la historia musical puede consultarse en la muestra que acoge hasta enero el Instituto Andaluz del Flamenco y que está integrada por fondos del CAAC. Basta ver la colaboración de Moreno con Lole y Manuel para la portada y la contraportada del disco Pasaje del agua, el dibujo resultante de las fotos previas, para trasladarnos a una época en la que Sevilla fue culturalmente viva, callejera y libre. La exposición es un delicioso revulsivo en estos tiempos confinados y la prueba de que Moreno es uno de los mejores e inclasificables artistas de esta tierra.

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