Los Redondo, del drama a la farsa

Felipe González.
Felipe González. / José Ángel García

17 de septiembre 2023 - 04:00

FUE Hegel quien advirtió que algunos hechos y personajes se repiten en la historia, y Marx añadió que la primera vez transcurren como drama y la segunda, como farsa. Se refería en concreto al golpe de Estado del 18 de brumario, cuando Napoleón puso punto y final a la Revolución Francesa. Viene esto a cuento de los Redondos y de la comparación hábil, audaz e inteligente, pero falsa que Felipe González ha establecido entre los dos socialistas vascos, Nicolás Redondo Urbieta, padre, y Nicolás Redondo Terreros, hijo.

El segundo, que fue secretario general del PSOE en el País Vasco, ha sido expulsado del partido por coherencia, y es que no se puede militar en una organización y apoyar las candidaturas de otra. No ha sido por su condición de crítico con Pedro Sánchez, sino porque hace mucho tiempo que se había ido.

Cuando un periodista le avisó el jueves pasado estaba almorzando en Madrid con Joaquín Leguina, expulsado también después de que apoyase a Isabel Díaz Ayuso, y con el ex presidente José María Aznar. El de “váyase, señor González, váyase”. Cambien González por Sánchez y habrán viajado 30 años en el tiempo. En eso estamos.

Felipe González, que lidera el movimiento crítico contra Sánchez desde dentro del PSOE, fue preguntado en Sevilla ese mismo día por la expulsión, y recordó que el padre, Nicolás Redondo Urbieta, le hizo una huelga general y no lo expulsó. El 14 de diciembre de 1988, Urbieta era el secretario general de la UGT y organizó junto a Comisiones Obreras la única huelga general que se saldó con éxito durante los mandatos de Felipe González.

Aquella huelga se vivió como un drama en el PSOE, porque UGT era más que el sindicato hermano del partido, era el mismo proyecto, ambos fundados por Pablo Iglesias Posse y unidos por una doble militancia. Y se alzaba contra lo que juzgó como una deriva neoliberal de Felipe González, el primer presidente socialista desde la Segunda República. Para mayor dramatismo, fue Nicolás Redondo quien había cedido su liderazgo a González para que el sevillano fuese el secretario general en el congreso de Suresnes de 1974.

Es verdad, Ferraz no lo expulsó, pero es que Nicolás Redondo Urbieta ni apoyaba a Manuel Fraga ni se deshacía en elogios a Alianza Popular. Siguió siendo crítico con Felipe González hasta su reciente muerte. El drama y la farsa. Su expulsión no es un aviso para navegantes, porque los navegantes críticos no necesitan al partido para vivir, la vejez los ha liberado de la esclavitud de la vida. Es un ejercicio de coherencia.

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