En serie

dani Rodríguez

Sexo sin tabúes

SE oyen gemidos y el chirrido de los muelles de una cama. En la oscuridad, un hombre enchaquetado con un cronómetro, un bolígrafo y un cuaderno escruta a través del ojo de la cerradura de una puerta a una pareja copulando. Aunque parezca un depravado, su rostro denota curiosidad y concentrado marca los tiempos del acto sexual para su investigación. El espectador no podrá evitar experimentar el morbo y su mente quedará seducida con Masters of Sex, un drama erótico bastante suave que enamora mediante la psicología sexual.

La trama se basa en el libro de Thomas Maier y cuenta las investigaciones del ginecólogo William Masters y la psicóloga Virginia Johnson, que contribuyeron a descubrir la sexualidad y cambiar el modo de ver las relaciones de pareja en la sociedad norteamericana de los 60.

Masters of Sex ha sido la gran apuesta de la cadena Showtime y la jugada le ha salido muy bien, ya que consiguió renovar a una segunda temporada con pocos capítulos emitidos. La estética obliga a compararla con Mad Men, pero no sólo eso. La época, la liberación de la mujer en el aspecto social y sexual, el feminismo emergente frente al machismo imperante y el vestuario son aspectos relacionados con la serie de AMC pero sin la crudeza o el cinismo de la misma. Aquí, la producción de John Madden centra su mirada en hablar de un tema que allá por los años 60 era tabú en la vida norteamericana.

La narración es seductora y trata el sexo con una elegancia pulcra. Sigue la misma línea la historia, pues se desarrolla con estilo, apoyada en unos diálogos que inciden en el aspecto dramático, los sentimientos, emociones y problemas de los personajes.

La serie combina con acierto los elementos desde el principio: el genial guión, las conversaciones (a veces vacías y sin mucho que aportar), la ambientación y los actores. El excéntrico y reservado Masters lo interpreta Michael Sheen (The Queen). Su frialdad conecta con el estereotipo de científico al que solo le importa su trabajo, introducido en el machismo de la época. Virginia Johnson cae en manos de Lizzy Caplan (True Blood). Su belleza y carisma son suficientes para convertirla en el personaje que más transmite y cautiva. La química de la pareja y su particular modo de ver la sexualidad desencadenarán escenas cómicas, frustrantes, tristes y eufóricas.

La fluidez de Masters of Sex (que decae en algunos episodios por el exceso de subtramas) concuerda con la dicotomía de los personajes envueltos en sus preocupaciones. En fondo y forma supone todo un éxito de concepto con una atractiva historia sobre la ciencia del sexo y la libertad sexual.

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