La esquina

josé / aguilar

Socialistas y catalanes

EL martes fue la segunda vez en un año en que los diputados socialistas catalanes votaron de modo distinto que el resto de los diputados del PSOE en el Congreso en un asunto tan relevante como la soberanía nacional y el derecho a decidir de una parte de España. El PSOE apoyó, junto al PP, una moción de Rosa Díez contra el soberanismo catalán, y el Partit dels Socialistes de Catalunya se abstuvo.

La primera vez, en febrero pasado, la rebeldía del socialismo catalán le costó el puesto a José Zaragoza, coordinador en nombre del PSC en el Grupo Parlamentario Socialista. Después de la segunda, un sector influyente del PSOE ha propuesto abiertamente que haya consecuencias más graves: la ruptura del PSOE con el PSC y la refundación del PSOE en Cataluña.

A este sector le ha dado voz el antiguo número dos socialista Alfonso Guerra, a quien se le puede achacar que no mostrase la misma firmeza cuando dirigió los debates de la comisión constitucional del Congreso sobre el Estatuto de Autonomía catalán impulsado por el tripartito y cobijado por Zapatero. El texto no fue suficientemente "peinado" de sus veleidades anticonstitucionales, como demostró más tarde la sentencia del TC que está en el origen de la actual crisis entre Cataluña y España.

Pero dejemos el pasado. El caso es que ahora Guerra se ha decidido a encarnar sin ambigüedades la -creciente- corriente de opinión del partido que estima que el PSC es, desde hace tiempo, más nacionalista que socialista, y saca de esta evidencia la conclusión de que el PSOE debería volver a funcionar con estas siglas suyas en Cataluña. Más que nada, por coherencia, pero también por interés: un partido que aspira a gobernar en toda España no puede mantener discursos diferentes según el territorio en que actúe. Dicho de otra manera, no se puede defender en la parte del nordeste que los catalanes tienen derecho a decidir su futuro, y en el resto de España que sólo los españoles en su conjunto deciden el futuro de todos.

Cuando se reagrupó el socialismo en Cataluña en el PSC la federación del PSOE aportó la mayor parte de los militantes, pero el mando lo coparon los ilustrados que llegaron desde pequeños partidos. Con su entrega progresiva al nacionalismo ha pasado lo siguiente: el PSC retrocede mucho en Cataluña en favor del nacionalismo más fetén y, encima, hace retroceder al PSOE en el resto del país. Un mal negocio.

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