La campana

José / Joaquín / León

Tesoros en exposición

ASÍ, como quien no quiere la cosa, en un reducido espacio urbano han coincidido este fin de semana en exposición el paso del Señor del Gran Poder (Cajasol), el manto de la Virgen de Loreto (Ayuntamiento) y el paso de palio de la Virgen de la Angustia (Círculo Mercantil de Sierpes). Días después de que estuviera la Canina del Santo Entierro (Ateneo) y la anterior del Valle. Además siguen las exposiciones fotográficas de Jesús Martín Cartaya en Diario de Sevilla y la del Antiquarium (vulgo setas). Y todo esto sin celebrar ni una Expo 92, ni nada de particular.

Cualquiera que vea todo esto, así del tirón, sin andar demasiado, tendrá una idea del patrimonio artístico que hay en la Semana Santa de Sevilla. En estos últimos años se nota un evidente regusto a exponer, como si hubiéramos fusionado las antiguas exposiciones de estrenos con lo que hacía Luis Becerra en la Caja San Fernando y algunas iniciativas más por añadidura. Hemos vuelto a la costumbre de exponer lo que se va a estrenar, y además resaltarlo en todo su esplendor.

Todas estas exposiciones son muy interesantes. Ver el paso del Gran Poder y el manto de Loreto recuperados causa sensación. Pero hay una, que ya echa el cierre, y que es apabullante: Sedes Sapientiae, la muestra del paso de palio de la Virgen de la Angustia en el Mercantil. Ahí se puede ver la plasmación completa del diseño más ambicioso de un paso de palio en la Sevilla de después de Juan Manuel: el realizado por Joaquín Castilla en los años 40. El diseño era tan complejo que durante muchos años lo hemos visto inconcluso, hasta que por fin la cofradía (con buen criterio y sin complejos) lo ha terminado. Que una cofradía, aunque sea la de Los Estudiantes, pueda terminar un paso de palio tan completísimo en plena crisis, demuestra que en Sevilla se siguen haciendo cosas tales que nos toman por locos. Gracias a Dios.

Si este paso de palio majestuoso se ha podido terminar es gracias a un taller de bordados, el de Santa Bárbara, de Joaquín López, que ha culminado con el manto y los faldones una cima del bordado en el siglo XXI. Sin olvidar lo que ya estaba, pues el impresionante techo de ese palio fue considerado por Juan Carrero (con razón) la mejor obra producida en el taller de Esperanza Elena Caro. El conjunto de este paso de palio, una vez terminado, remata una obra monumental, que en cualquier otra ciudad merecería por sí misma un museo. Como dijo un cofrade en la exposición, "aquí se entiende por qué cuando llueve no sale este paso".

La Semana Santa de Sevilla tiene tesoros como este paso de la Angustia o el del Gran Poder. Y además salen a la calle una vez al año, cuando hace buen tiempo. Son los días en que Dios está en la ciudad.

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