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La esquina

josé / aguilar

Trece hombres de tres naciones

NADIE puede extrañarse de que en San Mamés los goles -pocos: empataron a uno- se celebrasen con gritos de: "¡Independencia!". Al fin y al cabo, es la catedral del fútbol, y ese día, el domingo, el fútbol era lo de menos. Lo de más era la reivindicación nacional de Euskadi y de Cataluña. Dos naciones sin Estado pero que aspiran a serlo, al decir de sus gobernantes, con 45.000 aficionados coreándolo. Más que aficionados, devotos de una religión que se pretende moderna, pero es más antigua que los balcones de palo. El partido se organizó expresamente para eso. Para reafirmarse, hermanados en el proyecto de la secesión, aunque circulen por caminos distintos.

Lo que no deja de resultar pasmoso es que el broche escenográfico al bipatriótico evento, junto a los jaleos independentistas, las banderas y las pancartas por la amnistía (sólo en la parte vasca, en la catalana no hay terroristas presos), lo pusieran trece tíos arremolinados en torno a un lema básicamente único en dos idiomas distintos: One country, one team y Una nació, una selecció.

Eran más de trece, en concreto veintidós -para jugar con dos alineaciones distintas, una en cada tiempo-, pero los trece del pasmo son los que han jugado en la selección española, varios de ellos con notable protagonismo en la reciente historia de victorias de la Roja. Y allí estaban tan ufanos de proclamar que a un país corresponde un equipo y a una nación una selección. En ninguno de los dos casos, la de España.

Y lo ven tan normal eso de defender la camiseta de España cada vez que los llama el seleccionador y, a la vez, participar en amistosas competiciones navideñas con selecciones cuya razón de ser es negar la selección española. Tienen un corazón tan grande que son capaces de albergar sentimientos en sí mismo excluyentes. O un cerebro tan pequeño que les da para convivir desahogadamente con estas contradicciones. Una nació, una selecció, sí, pero ¿cuál? ¿La de España que incluye a Cataluña y Euskadi o las de Cataluña y Euskadi que excluyen a la primera?

Admiro mucho a la mayoría de estos futbolistas profesionales. Me hacen pasar muy buenos ratos, tanto en la selección como en sus equipos. No dejo de considerar, sin embargo, que su nivel intelectual no está a la altura de lo que hacen con las piernas, y su coherencia es perfectamente inexistente. Si por lo menos tuvieran la valentía de elegir lo que quieren ser...

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