Las empinadas cuestas

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Voto femenino

HOY, 1 de octubre, se cumplen 82 años de un día clave en la historia de las mujeres españolas: la consecución de la ciudadanía de la que habían carecido hasta la aprobación de la Constitución republicana de 1931.

La memoria histórica es muy importante, porque, como recuerda Garzón, "hay que pasar página, sí, pero después de leerla". Este país tiene, lamentablemente, muy poca memoria y por eso nos pasan algunas cosas indeseables. El ministro de Justicia está haciendo una contrarreforma ideológica gravísima en derechos y libertades sin que protestemos y además mintiendo mucho. Ha hablado de que "los socialistas se opusieron al voto de las mujeres en 1931, como hoy se ponen en contra de la defensa de sus derechos", porque rechazamos frontalmente una reforma de la ley del aborto que nadie reclama.

No sé si para Gallardón la mentira es pecado, pero si lo es, ha pecado gravemente; la historia del voto femenino está contada en muchos libros y artículos, el más importante el que escribió quien lo hizo posible, Clara Campoamor, diputada radical que en su libro Mi pecado mortal. El voto femenino y yo desmonta todas las mentiras que ya entonces se dijeron.

Una gran parte de la historia del siglo XX es la de lucha de las mujeres por la obtención de la ciudadanía, posterior, como todo, a la masculina, lo que se llamó "sufragio universal" del que, paradójicamente, quedó excluida la mitad de la humanidad. En España se consiguió antes que, por ejemplo, en Francia o Italia, gracias a una República democrática que, liderada por una mujer, lo hizo posible. Clara Campoamor lo ha dejado escrito: "No tuve otra cualidad que la de un pensamiento claro… la honestidad política y programática del partido socialista y de unos cuantos pequeños núcleos republicanos hizo lo demás… ni siquiera a las derechas les debe nada el voto de la mujer, porque la aprobación definitiva lo fue por la aportación exclusiva de votos socialistas y republicanos". El 1 de octubre había 282 diputados presentes, votaron a favor 161 (83 socialistas) y 121 en contra. Todos los nombres constan en el Diario de Sesiones. Se ausentaron muchos, eran 465, entre ellos un socialista relevante, Indalecio Prieto, que perdió en el congreso del partido que se celebró para fijar la posición sobre el voto femenino, mayoritaria a su favor y así lo cumplieron. "La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero" (Machado). Ensuciar la historia tampoco es bueno.

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