¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Y ahora, '¡tachán’, el 23-F
LO último que se le ha ocurrido al Gobierno es la desclasificación de los papeles secretos del 23-F “para saldar una deuda con la ciudadanía”. En general, pensamos que la “ciudadanía”, eso que antes se llamaba “el pueblo español”, prefiere que le salden antes otras deudas, como la de la vivienda o el empleo bien remunerado, pero por ahora tendrá que contentarse con comentar en las pocas barras que van quedando en el país los entresijos del último golpe de Estado de nuestra historia.
Por lo pronto, llama la atención el medio elegido por el presidente del Gobierno para el anuncio de la desclasificación de dichos papeles: la red social X, de la que es propietario Elon Musk, el capitán de los tecno oligarcas tan deplorado por el propio Pedro Sánchez. El líder socialista debería haber anunciado la medida en el Congreso de los Diputados por dos razones: porque es la institución a la que debe su legtimidad y en la que se encuentran los representantes políticos de los españoles, y porque fue allí donde se desarrolló el acto más decisivo y espectacular del 23-F, aquel drama histórico que algunos han querido presentar como una como mera farsa. Una vez más Sánchez desprecia a la principal cámara de nuestra democracia en favor de una red que el mismo considera un peligro para el orbe. Esto debe ser otro ejemplo de lo que la izquierda ahora llama “cabalgar las contradicciones”.
Pocos acontecimientos recientes han excitado más la imaginación de los españoles que el golpe del 23-F. ¿Quién fue realmente el Elefante Blanco? ¿Cuál fue el verdadero papel de los servicios de ingeligencia? ¿Estaba el Rey en el ajo? ¿Quién manipuló a Tejero para que volara cualquier posibilidad de triunfo? Son preguntas que, al menos, sirven para larguísimas tertulias bien regadas con Buchanan’s 12 años, tan divertidas como volver una y otra vez sobre los errores tácticos de Napoleón en Waterloo o a las torpezas políticas de Azaña durante la II República.
Javier Cercas dice que ya se conoce todo sobre el 23-F. Puede ser. O puede que no. Quizás los papeles que ahora se desclasifiquen arrojen más sombra que luz sobre alguna institución. Estando Sánchez en el escenario siempre hay que esperar que algún conejo radioactivo salga de la chistera. Lo cierto es que, hasta hoy, el 23-F no era en absoluto un problema para los españoles. ¿Lo empezará a ser a partir del miércoles? Queda poco para saberlo.
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