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Tomás García

El Belén de la Puerta de San Miguel

Es una de las cuatro de la Catedral que perduran con labrado gótico

23 de diciembre 2023 - 01:00

Los mensajes evangélicos en tiempos medievales se propagaban en los púlpitos y se ilustraban con esculturas, pinturas o vidrieras que se mostraban en ermitas, iglesias y catedrales, pues la mayor parte de la población era analfabeta. El primer Belén con figuras inanimadas del que se poseen datos históricos corresponde al tallado en mármol por Arnolfo di Cambio en 1289 y conservado en la iglesia romana de Santa María la Mayor. La simbología de esta manifestación artística-religiosa procede de los evangelios de Lucas y Mateo, pero sobre todo de los relatos de diversos evangelios apócrifos sobre el nacimiento de Jesús. El escultor francés Lorenzo Mercadante de Bretaña arriba a Sevilla a finales de 1453 para trabajar en la catedral que se levantaba entonces sobre la antigua mezquita mayor almohade. Las primeras obras del maestro bretón en el nuevo templo serían el preciosista sepulcro de alabastro del cardenal Juan de Cervantes y una imagen de la Virgen del mismo material para la capilla de San Hermenegildo, a la cual se le pierde el rastro y es identificada en el pasado siglo como la Virgen del Madroño que ocupa un reducido altar en el muro interior occidental. El artista afincado por un tiempo en la urbe hispalense es también el autor en barro cocido de los relieves de los tímpanos y de la mayoría de las esculturas de las magníficas portadas del Bautismo y de la Natividad en la fachada de poniente.

La Puerta de la Natividad o del Nacimiento se construyó frente al Colegio de San Miguel fundado por Alfonso X el Sabio, primer centro de carácter universitario de la ciudad, cerca del arquillo de San Miguel o del Almirantazgo que fue derribado en 1762. Es también conocida como Puerta de San Miguel debido a este emplazamiento, y a cuyo través accedían al templo los fieles que acudían desde las zonas urbanas del suroeste. Existe consenso entre los historiadores sobre la atribución de la mayoría de su hermoso conjunto iconográfico a Lorenzo Mercadante de Bretaña, incluyendo el altorrelieve que preside el tímpano y que exhibe un Belén con sus componentes tradicionales sin los Reyes Mayos: la Virgen y San José con la sonrisa arcaica, el Niño, el burro, el buey, los pastores y la aldea hebrea por añadidura. Otras representaciones del pesebre bíblico pueden admirarse en el interior catedralicio, como el del Retablo Mayor o la bella pintura de Luis de Vargas en el Altar del Nacimiento junto a la Puerta de San Miguel.

En las semanas que rodean la entrañable fiesta de la Navidad, propios y extraños acuden a visitar los artísticos portales navideños que se muestran en instituciones o iglesias, principalmente en el centro histórico. No estaría de más que nos detuviéramos en alguna ocasión delante de la Portada de San Miguel, una de las cuatro que perduran con labrado gótico, y disfrutemos con las expresivas imágenes del Belén callejero que Mercadante de Bretaña nos legó hace más de cinco siglos, enraizado en el corazón de la milenaria Sevilla.

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