Chamizo sigue siendo cura e inocente

Hoy reconocemos la "pechá" que ha soportado un sacerdote de vanguardia y fuerte compromiso social

La caseta perdida de la que nadie habla

Tablada no se inunda

El cura José Chamizo.
El cura José Chamizo. / M. G.

27 de febrero 2026 - 04:00

Chamizo mantiene intacta su inocencia. Nos alegramos mucho porque ha pasado un calvario. Ahora podremos responder con una apostilla a la pregunta que siempre hacen los maliciosos de guardia: “¿Pero Chamizo sigue siendo cura?” Sí, es sacerdote. Y es inocente. Nos pusimos muy contentos cuando Radio Sevilla avanzó que el Juzgado de Instrucción número 5 de Sevilla ha acordado el sobreseimiento provisional de la investigación abierta contra quien fue Defensor del Pueblo Andaluz entre 1996 y 2013. Fue denunciado por una supuesta agresión sexual, amenazas y lesiones a cuatro jóvenes. La magistrada que ha llevado el caso ha llegado a la conclusión de que no hay “indicios suficientes” de que el investigado hubiese cometido los hechos. Nunca dejó Chamizo de pasear por el centro de Sevilla con una entereza que ya hubieran querido para sí muchos imputados. Tenía la conciencia muy tranquila, no dejó de atender a la prensa con la naturalidad de siempre y, también sea dicho, con la comprensión y el respeto habituales. Siempre ha interpretado con acierto el tiempo que le ha tocado vivir, se ha escandalizado por pocas cosas y sabía y sabe a lo que está expuesto por su compromiso social, su sentido de la actualidad y su condición de sacerdote. Vivir sin riesgos es un imposible al que Chamizo jamás ha aspirado. Su sacerdocio es pura consecuencia de su vocación por implicarse con las causas. Y la suya ha estado siempre bien definida: la defensa de los desamparados que llegan a las costas a la búsqueda de un futuro mejor. Chamizo lleva años denunciando lo que Francisco tildó de “vergüenza para la humanidad” en su visita a Lesbos. Y lo que León XIV también pondrá en evidencia cuando acuda en junio a las Islas Canarias.

Chamizo ejerció un ministerio pastoral de vanguardia años antes de que la Santa Sede pusiera el acento en un fenómeno que ahora sí aparece citado en las encuestas entre los asuntos de preocupación para los ciudadanos. Esperamos que Pepe Chamizo siga con su fuerte compromiso social, su sentido del humor, su alegría vital y una comprensión paciente con el prójimo a todos los niveles. Desde la anécdota a los asuntos más hondos. “Ay, qué antigüedad que te pregunten si sigo siendo cura...”. Hoy somos nosotros los que públicamente le reconocemos la “pechá” que ha aguantado, usando su mismo léxico, el que le caracteriza tanto como su estética al vestir. Una vez le dijimos que era el renglón torcido de Dios y se hartó de reír. En otra ocasión le preguntamos si era verdad ese dicho que advierte que “de tanto decir amén, la misa no sale bien”. Y nos contestó con risas: “Es posible, es posible”. La verdad es que los renglones torcidos son los buenos. Y ya se sabe que ha habido Papas que han condenado el mal humor. Chamizo es cura, no es un malaje y es inocente.

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