Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Menos directo

JOSÉ María Íñigo fue la avanzadilla de la transición en TVE con Directísimo, nombre superlativo y pretencioso, cuando todavía no se emitía nada en directo: los contenidos que veían los españoles pasaban por un bucle, unos segundos de retardo, no hubiera una pancarta o un espontáneo inoportunos, tal como pasó en 1970 cuando a Franco se le prendió a lo bonzo un nacionalista vasco (Joseba Elósegui. Y lo contó, por cierto) en plena retransmisión de pelota. El directo, así, era una osadía, con el búnker en el cogote. Y en estos tiempos que se puede hacer todo en directo, predomina lo grabado. Por cuestión presupuestaria, claro.

Es curioso que la productora más catalanista, Mediapro, fuera la madre de España directo, lamentable baja en TVE. Ahora que el programa está en la cadena de la que forma parte, La Sexta, se llama Verano directo y, visto lo visto, por ahora hay más conserva que contenidos en vivo. Pero, bueno, se agradece que a la hora del fallecido Sé lo que hicisteis llegue ese carrusel de temas de contraportada. El programa de Cristina Villanueva está en rodaje, incluso verdoso pese a que a los reporteros tienen ya un buen bagaje detrás, así que ya conoceremos más adelante si el cambio le ha sentado bien al formato y si es capaz de hacer migrar a espectadores de La 1 de los amares revueltos. En una cadena cuyos informativos a veces pecan de excéntricos, los temas del directimenos casan de maravilla: un peluche perdido, una pasarela en bañador, cómo dormimos los españoles la siesta y, por supuesto, recetas aunque el personal ande abotargado tras el almuerzo. Verano directo, con mucho grabado o no, no miente. Es un salpicón de saldos y novedades que entretiene. Un formato que es una seña de normalidad en un país donde nadie, por ahora, ha vuelto a quemarse a lo bonzo. Como mucho se prende fuego en Sálvame, en la puerta de enfrente.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios