Jesús Jordano

Catedrático de Derecho Administrativo

El don de la claridad

Ha fallecido Don Manuel Clavero Arévalo. Don Manuel era Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla desde 1954 y Abogado en ejercicio. Fue Decano de la Facultad de Derecho (1965-1967) y Rector de la Universidad Hispalense (1971-1975). Durante su mandato se fundó la Facultad de Económicas, el Instituto de Desarrollo Regional y el Instituto García Oviedo en homenaje a su Maestro. Ministro, Diputado, Consejero BBVA, a nosotros nos corresponde destacar su vida como universitario. Don Manuel era un universitario de pura cepa. Perteneció por derecho propio a la generación más brillante del derecho público reunida en torno a la Revista de Administración Pública (García de Enterría, Garrido Falla, Villar Palasí, González Pérez, Gaspar Ariño).

Jamás faltaba a clase. Era un cumplidor de todas sus obligaciones y la clase es la obligación esencial del universitario. Fundó la escuela sevillana con destacados discípulos directos Maestros como Enrique Rivero Ysern (de su etapa de Salamanca), Alfonso Pérez Moreno -Mi Maestro-, Pedro Escribano Collado, José Luis Rivero Ysern, Amparo Rubiales Torrejón, Ignacio López González, José Ignacio Morillo Velarde y Carmen Núñez Lozano. Dos de sus hijos Juan y Manuel son destacados juristas. Todos sus discípulos directos e indirectos le hablábamos de usted y de Don en el sentido más andaluz posible de respeto y cariño.

Su obra científica prolífica fue compilada por Pedro Escribano Collado -entonces director del Instituto García Oviedo- dando lugar al libro esencial Estudios de derecho administrativo, Manuel Francisco Clavero Arévalo Madrid, Civitas, 1992. A su jubilación en su homenaje el profesor Pérez Moreno organizó un congreso difícil de olvidar pues congregó a todos -físicamente en Sevilla y en la arena de la Maestranza- con el resultado de la obra Administración instrumental: libro homenaje a Manuel Francisco Clavero Arévalo Civitas: Universidad de Sevilla, Instituto Universitario García Oviedo, 19.

Hoy todos explicamos el Derecho Administrativo como un ordenamiento público, común y normal y sabemos de la teoría de la urgencia, la inalienabilidad del dominio público o la fuerza normativa de lo fáctico (en urbanismo). A esto se añade una obra política como El Ser Andaluz o Forjar Andalucía.

Don Manuel era un hombre de bien. Escucharán hasta saciedad decir en esta hora amarga lo que pensamos todos. Don Manuel era un caballero que se comportaba como tal siempre.

Todos los que compartimos con él la Universidad fuimos testigos de su ilusión por la enseñanza. Quien escribe estas líneas tuvo el honor de ser su alumno y luego profesor de prácticas en su grupo y sólo puedo referir su ejemplaridad. Era fácil ver el brillo de sus ojos en esos momentos en que Don Manuel era el Maestro, el Profesor que contagiaba su ilusión, su lucha, su fe en el derecho, la democracia y Andalucía. Don Manuel poseía el don de la claridad. Sus conferencias era un éxito porque traducía a la sencillez lo complejo con discurso nítido, estructurado y deglutido apto para todo el mundo desde su centralidad. Cuando hablaba del Estado Autonómico, lo hacía desde el privilegio de ser actor y testigo de la historia. Estos últimos años por navidad acudíamos a su casa. Su mente era joven. El brillo de sus ojos se activaba al recibir el regalo de los libros que le llevaba Don Alfonso Pérez Moreno. Nunca lo olvidaremos, Maestro.

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