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Tomás García

La granada como símbolo religioso

El granado es equiparado al árbol del Paraíso en la religión islámica

11 de noviembre 2023 - 01:00

El granado (Punica granatum) es una espinosa planta arborescente conocida ya en el Neolítico al igual que la palmera y la higuera, siendo cultivada desde hace miles de años en Persia, Babilonia, Egipto o la India. Naturalizado en la cuenca mediterránea oriental, sería difundido en Occidente a través de los fenicios. La granada es su fruto, una baya usada desde antaño para distintos remedios por sus propiedades medicinales y considerada fuente de fertilidad, así como de unidad entre distintas partes por la armoniosa agrupación de sus granos o semillas. Tumbas egipcias de unos cuatro mil quinientos años contienen restos de granadas como elementos que propician el viaje al más allá y la inmortalidad, existiendo la ancestral costumbre griega de romperlas en las bodas para procurar prosperidad a la vida conyugal. El granado es equiparado al árbol del Paraíso en la religión islámica, apareciendo en el Antiguo Testamento como signo de abundancia y de pertenencia a la Tierra Prometida: “tierra de corrientes, de aguas profundas que brotan en los valles y en los montes; tierra de trigo, de cebada, de viñas, de higueras, de granados...” (Deuteronomio 8: 7-9).

La advocación de Virgen de la Granada se halla extendida casi en exclusiva por el sudoeste peninsular, principalmente en las provincias de Badajoz, Sevilla y Huelva. Su origen legendario se atribuye al cerco y conquista de Llerena en 1243 por las tropas santiaguistas de Fernando III comandadas por el maestre Pelay Pérez Correa, cuando habría acontecido la aparición de la Virgen con una granada en su mano derecha como símbolo de unión y perseverancia para consumar la victoria, tras la cual se va a levantar en el lugar una iglesia en honor a Santa María de la Granada.

Existen distintas representaciones artísticas de esta devoción en la provincia de Sevilla, existiendo un arraigado culto y veneración en Guillena, Osuna, Puebla del Río o Benacazón. La catedral hispalense custodia dos sobresalientes imágenes de la Virgen de la Granada: el maravilloso relieve de terracota vidriada del siglo XV atribuido al maestro florentino Luca della Robbia en la Capilla de Scalas, en el cual María sostiene en su regazo a Jesús y le ofrece el fruto con su mano izquierda como signo de amor y deseo de proliferación de su mensaje divino; la situada entre San Isidoro y San Leandro en la base del majestuoso Altar de Plata o del Jubileo que se expone hoy en día de modo permanente delante de la Puerta de la Concepción, en el extremo norte del transepto, considerado como uno de los mayores altares eucarísticos de la cristiandad. La figura mariana de dicho altar plateado sostiene la baya en su mano derecha y es de barro cocido policromado por autor anónimo hacia 1720; se ubicaba antes en la Capilla de la Virgen de la Granada en la Nave del Lagarto, siendo este recinto el único espacio cerrado bien conservado de la antigua mezquita almohade sobre la que se erigió la catedral cristiana de Santa María de la Sede.

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