La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Hartos de estupideces
La de reproches que se le podrían realizar a la derecha andaluza y resulta que a esta izquierda adolescente, anclada en las aulas del antiguo COU de un instituto y que no ha soltado el megáfono a pilas de voltio y medio, se le va la fuerza por el desagüe de las proclamas a cuenta de un rey Baltasar (Juan Manuel Moreno) que se ha pintado de negro. Pues claro, faltaría más. ¿Eso es ofensivo? No. Desde la tarde del cinco de enero tenemos un problema de espacio en el teléfono móvil para guardar todas las estupideces que se han dicho al respecto. No cabe una bobería más. El premio a la estulticia se lo llevó una señora que denuncia que Moreno pintado de negro es "un insulto a los afroandaluces". Agradezco a los reyes magos que se caractericen como deben. Agradezco a todos los que encarnen a Baltasar que se pinten de negro con toda naturalidad. No hay absolutamente nada ofensivo, ni mucho menos fascista, ni racista en esa acción. Les molesta que haya sido rey mago un político del PP a escasos meses de las elecciones andaluzas. Enfoquen el debate en la idoneidad de aceptar la invitación en año electoral, o critiquen el baño de popularidad añadida que ha podido obtener Moreno. Entendemos esa fiscalización porque forma parte de juego político-democrático. Pero la hiperventilación de cierta izquierda solo revela inmadurez, inadaptación social y un elevado índice de prejuicio. La cantidad de gatos empadronados en el vientre que tienen algunos es la prueba de que en la infancia los debieron dejar sin rosco de reyes o sin los Juegos Reunidos Geyper, como esa generación que se quedó sin la Mariquita Pérez y desarrolló mal carácter durante décadas. ¿Qué culpa tenemos los demás?
Tenemos derecho a una izquierda democrática, plural, sin odios, sin anhelos de cambiar la Historia, que busque el centro, que sepa entenderse con la Iglesia, que acuda a los toros con naturalidad, que no ideologice absolutamente todo, que denuncie siempre los malos tratos, incluso cuando las víctimas no son de su cuerda; que no tenga reparos en asistir a un funeral en una Catedral, o a felicitar un Premio Nobel, que en definitiva crezca y no se enroque en una mediocridad estratégica impuesta por el titular de la cátedra apócrifa de la Habilidad y el Culebreo. Quizás lo peor del pensamiento de odio que cultiva esta izquierda de tuit y zasca, inculta, excluyente y cateta es la reacción que genera en el otro extremo. La España boba ya dio un serio aviso cuando las manifestaciones por el sacrificio del perro Excalibur. La Andalucía de la estulticia es la que pierde las energías en denunciar el denominado blackface de Moreno. A ver si con el fin de las pascuas se distraen de nuevo con la Mezquita Catedral de Córdoba, que genera esos millones de euros que vuelven loco al personal. ¿O se creían algunos ingenuos que se trata de "tutelar de forma conjunta" el patrimonio histórico? Activen las risas en off. El rosario de estupideces leídas a cuenta de Baltasar incluye una del dilecto Maíllo, que denuncia el "disfraz" del rey negro. "Tu quoque, fili mi, Antonio?"
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