¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
La nueva muerte de Pemán
Serán o habrán sido las 8:49 de este sábado cuando entre el otoño, la estación con menos literatura del año, esa que dura lo que tarda en llegar el invierno, Sabina dixit. El otoño es sinónimo de decadencia y el otoño de la vida se considera como la antesala del final, pero el otoño en Sevilla sí que es una maravilla. Con el otoño, la luz deslumbrante se va sustituyendo día a día, paso a paso, por una luz más tenue, más matizada y sólo hay que asomarse a las Delicias para disfrutar el otoño en su máxima expresión reflejado en la fachada de San Telmo, que es como una paleta rica en colores que enamoran y no deslumbran. El invierno es lo que es, con esos fríos que en Matacanónigos se antojan siberianos, la primavera está sobredimensionada con su carga literaria y el verano para qué vamos a meternos en explicaciones, por lo que bienvenido sea el otoño a Sevilla.
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