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Tomás García

Un palacete de ensueño en Sevilla

El Edificio Adriática de José Espiau tiene una réplica exacta en Antofagasta (Chile)

10 de junio 2023 - 01:45

El casco antiguo de Sevilla es vigoroso y palpitante, con un intenso cromatismo nacido de la conjunción entre una arboleda florida buena parte del año, unos pavimentos históricos que han de conservarse y unos monumentos civiles y religiosos que recuerdan su glorioso pasado. Desechando los últimos aires modernistas, el ayuntamiento convoca en 1912 un concurso de proyectos para fachadas en orden a engalanar la ciudad con el emergente “estilo regionalista sevillano”, cuyos máximos exponentes serían los arquitectos Aníbal González, José Espiau y Juan Talavera y Heredia. Todo ello marcado por la celebración en 1929 de una Exposición Iberoamericana que embellecería la capital con edificios de gran valía estética.

José Espiau y Muñoz, menos conocido a nivel popular que Aníbal González, sería el responsable de la traza de muchas de esas construcciones que han dado un carácter especial y reconocible al paisaje urbano hispalense. Este gran artista educado en Los Escolapios, que diseñó el monumento a la Inmaculada Concepción de la plaza del Triunfo, el Hotel Alfonso XIII y la malograda Plaza de Toros Monumental, legaría a su ciudad natal más de un centenar de obras menores en tamaño pero grandes en belleza y originalidad, entre ellas: el inmueble conocido por La Ciudad de Londres en la calle Cuna esquina con Cerrajería, el de Pedro Roldán Moreno en la Plaza del Pan, el de la plaza de San Francisco integrado recientemente en un hotel, la Casa Lissen en la placita de San Andrés, el chalet de la avenida de la Palmera que donó la ciudad a la viuda de Aníbal González y otras que brillan en la avenida de la Constitución. En esta última vía levantó seis palacetes, entre los que destacan el de raíz modernista propiedad de Seguros Santa Lucía cerca de la capilla de Santa María de Jesús, dos contiguos ubicados frente a la puerta de San Miguel de la Catedral y, sobre todo, el fascinante que hace esquina con la calle Fernández y González y que fue ocupado largo tiempo por Seguros Adriática, más tarde por Confitería Filella y actualmente por una marca de helados en su planta baja.

El Edificio Adriática puede ser considerado como un palacete de ensueño y posiblemente el más admirado de Sevilla, del cual realizaría su autor una réplica fidedigna en Antofagasta (Chile). Encargado por el banquero y empresario Juan Bautista Calvi y Rives de la Tour en 1914, José Espiau y Muñoz madura en él ese magnífico neomudéjar que cultivaría ampliamente dentro de su singular estilo ecléctico. Esta encantadora mansión abierta a su entorno a través de diversos miradores y terrazas contiene en su alma arquetipos histórico-artísticos de míticas construcciones hispalenses. Cada vez que paseo por sus inmediaciones, personas de acá y de allá la eternizan con sus cámaras fotográficas, pues constituye una esquina emblemática que embelesa a todos los que se detienen ante ella y quedan extasiados ante tanta hermosura, tanta fragilidad aparente, tanto arabesco, tanta dulzura...

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