La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El riesgo de perder 200 taxis en Sevilla

Es una realidad palmaria que los Uber y los Cabify se han consolidado por mucho que algunos prefiramos el taxi

Taxis en Sevilla

Taxis en Sevilla / M. G. (Sevilla)

Hace tiempo que algunos tenemos claro que el reto principal del taxi no es reducir las licencias, ni siquiera que se pueda fijar un precio de antemano por la carrera tal como ya tendrían que tener opción de establecer, sino el de la calidad, el del esmero, el de prestar un servicio con mayor eficacia y excelencia. ¿Por qué han ocupado un nicho de mercado los conductores al servicio de las plataformas de Cabify o de Uber? ¿Por qué el ingeniero de turno proyectó como signos de identidad de estos servicios el uniforme, la botellita de agua de cortesía y otras prestaciones secundarias pero que han pasado a ser la marca distintiva respecto al taxi?

Uno hace ya dos años que no usa plataformas y retornó al taxi, sobre todo porque el taxista es un profesional que conoce mejor que nadie los itinerarios y no depende de la aplicación digital para escoger el camino, pero hay que admitir que son muchos los conocidos que están abonados a los servicios de VTC.

Cuesta trabajo compartir que la rentabilidad del sector pase por retirar doscientas licencias en Sevilla, ciudad que al mínimo chubasco se queda sin taxis como se queda sin redes de alcantarillado, que ante cualquier acontecimiento de las fiestas mayores o espectáculo en Fibes comprueba cómo el taxi se cotiza como una joya, que una noche de fin de semana en condiciones normales puede sufrir una larga espera para conseguir la asignación de un taxi. ¿Cuánto tardaron los taxis, por ejemplo, en ofrecer el simple pago por tarjeta?Muchos profesionales te cuentan en privado que aguantaron demasiado sin esa prestación, pese a que en otras ciudades llevaban mucha ventaja. En una ciudad dependiente del turismo, con un área metropolitana a falta de grandes conexiones y con un aeropuerto sin comunicación ferroviaria con la estación de tren, el taxi debería ser un modelo de transporte incuestionable, moderno y caracterizado cada día más por la calidad. El taxi debe ofrecer ese valor añadido.

Para algunos es el conocimiento del callejero que posee el profesional al volante. Pero para muchos otros está claro que hay otras prioridades, de lo contrario no habrían triunfado otras modalidades de transporte. Parece comprobado que Sevilla tiene un elevado número de licencias en función de su población y en comparación con otras capitales, pero si no hubiera trabajo los señores de Cabify y de Uber, por ejemplo, no se habrían consolidado. Uno prefiere el conductor que conoce el terreno, pero otros quizás el precio prefijado, la elección de la temperatura o de la emisora de radio, que les abran la puerta al acceder al vehículo o el uniforme. Cuidado no vaya a aumentar la demanda de VTC con doscientos taxis menos.

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