Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Los 700.000 sevillanos

PASA con los padrones como con las encuestas del CIS, que cada cual las interpreta a su manera. Es lo bueno y lo malo de los datos estadísticos, que ayudan a ver botellas medio llenas o medio vacías. Mientras sea para distraerse, no pasa nada. Ahora se ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de los 700.000 habitantes de Sevilla. Se ha calificado como una barrera psicológica, o como una cuestión de orgullo para la ciudad, que parece más o menos grande si supera o no ese listón. En realidad, el principal problema es que se pierden o se ganan dos concejales en el Ayuntamiento. De manera que no es lo mismo tener 31 que 33 sillones en el pleno municipal. Y ahí está la principal gracia de este asunto.

La barrera de los 700.000 habitantes viene coleando desde 2008, cuando ya se quedó por debajo. Pero después, como es sabido, Sevilla estuvo por encima del listón. En 2013 se quedó raspando con 700.169 criaturas, lo que hacía temer lo peor. Por menos de 200 habitantes censados se podían perder dos concejales, que también es mala suerte. Y los peores presagios se han confirmado. En un año, Sevilla ha perdido más de 3.000 habitantes.

En esas circunstancias, como sucede en otras ciudades, siempre se le echa la culpa al alcalde. Como si Zoido fuera responsable de que haya más o menos embarazos, cuando él no regala preservativos como otros. El movimiento se demuestra andando y la población aumenta con lo que ya se sabe. También se sabe que la gente se muda a los entornos periféricos porque los pisos son más baratos. Y después están los emigrantes que perdimos, por la falta de trabajo in situ. Para colmo, hay gente rasca que se empadrona valorando detalles secundarios, entre ellos que te cobren unas tasas incluso por cruzar la acera de tu calle para entrar en el garaje, o no. En fin, cuestiones singulares, con las que los municipios intentan seducir al censado.

Para solventar este problema, en otros tiempos se intentó potenciar las áreas metropolitanas. Se crearon mancomunidades, que en algunos casos sirvieron para trincar. Como empezaron a caer presuntos de una mancomunidad a otra, el asunto se ha olvidado. En las grandes ciudades (y Sevilla lo es) parece asumido que sobrevivir ya es un lujo. Y eso es lo que hay.

Si de paso se pierden dos concejales, tampoco pasa nada. Bueno, pasa que Zoido ya no podrá llegar a los famosos 20 concejales, y que le basta con cuatro menos.

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