Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

El sollo

14 de diciembre 2010 - 01:00

SI no fuera tan dañino nos daría risa. Como si intentaran animar un capítulo de Hospital central, los prestidigitadores sacan un conejo de la chistera para que el espectáculo no decaiga y los índices remonten. Mejor aún, cuando esta carnicería de gladiadores parecía languidecer de cansancio, han sacado de la última jaula a un león tuerto, gordo como un sollo, y con la mandíbula dispuesta a morder y esputar, para que sigan aullando los espectadores de este coliseo de cartón piedra. Devórame otra vez. Lo de Rodríguez Menéndez no tiene nombre, pero con él se reabre un culebrón que sólo ha dado las primeras noches de gloria. Este convicto prófugo con servicio por satélite de luxe es una nueva cúspide del asco y la nadería. Muy poca vergüenza hay que tener por una y otra parte. Sí, una miniserie del tipejo este también sería más interesante que la de Raphael. Pero no demos ideas.

Hace ya bastantes cambios climáticos, cuando el culebrón de Dinastía, acabóse de las hombreras y gominas, parecía agonizar, los de la cadena ABC sacaron del trastero a la restaurada Joan Collins para que hiciera de malísima y así estuvimos varios años con la familia Colby. Fue una gran lección catódica para todo el mundo. Cuando la princesa de Vulgaria parecía repertirse a sí misma, le endiñaron a este barbas, que tiene más peligro que un Larousse en Pasapalabra, y así ya tienen material hasta las uvas. Hasta Mila Ximénez ha hecho mutis por el forro para regresar pronto cotizando al alza.

No, lo de Rodríguez Menéndez no tiene ninguna gracia, pero a los de Telecinco les gusta tener los enemigos en casa y tenerlos controlados. Les vale que el presunto abogado despotrique en casa antes que tenerlo en la competencia. Entre lo que compran, lo que reconvierten y lo que fichan, Telecinco está de una absorción que da susto. O gusto. Según.

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